Foto de The Doors

El primero de los 100 millones de discos que vendió Morrison

El antológico despegue de The Doors

En 2017 se ha cumplido medio siglo de la publicación del disco homónimo de The Doors, un álbum que llegó al número 2 de las grandes listas sólo por una cosa: en ese momento estaba en “cartelera” el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de los Beatles. Ahora bien, en ellas estuvo durante dos años.  Y éste Break on through fue su primera perla.

Un amigo de la carrera insistía en aquello de “yo siempre busco hacer lo contrario que mi padre”. Decía aquel joven que “quien no sea comunista a nuestras edades, mala cosa”. Teníamos por entonces 21 añitos. Cada uno tenía sus pájaros en la cabeza, está claro. Y cada pájaro era de una especie diferente.

Era enero de 1967 (cuando este disco sale a la venta) y ese trabajo tuvo innumerables aciertos. Quizás el principal, que Elektra, la discográfica situara como productor a Paul Rothchild, que previamente había escuchado a la banda hacer sus pinitos. El álbum se graba en apenas dos semanas y deja joyas para el momento y la posterioridad como éste.

Pero de esa cosecha del 66-67 salen  Light my fire, The End (recordada por aquella interminable y brutal escena de la película Apocalipsis Now), y, a mi juicio, Alabama Song, que formara parte de The Three-Penny Opera, de Bertolt Brecht y Kurt Weill.

El heredero que llegó al número 1

También hubo errores, como que el primer sencillo no se pudiera oxigenar como el buen vino. Convivió con Light my fire, que sí se convertiría en un número 1, tras suprimir Rotchild la práctica totalidad de la parte instrumental para convertirlo realmente en un “radio edit”. Aquello fue colosal. Break on through sólo alcanzó el puesto 124 en la lista americana. Podríamos decir, sin lugar al equívoco, que pagó la novatada.

Por aquel entonces, actuaron en el Fillmore Auditorium de San Francisco y en unos días harían de teloneros de Grateful Dead, si bien, las crónicas de la época (en el libro sobre The Doors de Inés Vega alude a la revista Time), podían leerse críticas que valoraban mejor su música que la de estrellas consagradas como los citados Grateful Dead o Jefferson Airplane.

Este sencillo tiene una clara alusión al consumo de drogas. Era una época, finales de los 60, donde la exaltación del libertinaje estaban a la orden del día. El Occidente sin dictaduras. Ya saben, todo cultureta o amago de izquierdas, estuvo en el mayo francés. No cabía allí un alma…

Psicotrópicos por doquier

La discográfica optó por sacar la tijera y cuando se escucha “she gets”… había antes un high… El cuento cambia y ella deja de estar colocada. Esta versión censurada sigue siendo la más escuchada y familiar para los seguidores de la banda.

Si bien, más allá de esto, la canción acaba resultando un compendio de estilos musicales y de razonamientos muy a lo Morrison: amor-desamor. De hecho, esto dice en sus estrofas: “Yo encontré una isla en tus brazos / Un país en tus ojos”. Aunque, a renglón seguido nos suelta lo siguiente: “brazos que encadenan / Ojos que mienten”…

De hecho, puede que ésta no sea la canción más emblemática de los californianos The Doors, pero también ha puesto su granito de arena para que estos muchachos hayan sido una de la banda que más discos ha vendido en el mundo, más de 100 millones según los expertos. Y eso que sólo estuvieron en activo unos siete años.

La bossa nova de Densmore

En cuanto a la composición musical, es un tema rockero muy pegado al estilo de la psicodelia imperante. Arranca con la batería a modo de bossa nova (era la última moda, procedente como es lógico de Brasil) y John Densmore se empeñó en utilizarla. El resultado no estuvo nada mal.

Por su parte, el riff de guitarra (uno de los más reconocibles de The Doors) lo fusiló, a su estilo, Robby Krieger del Shake your moneymaker, que inicialmente compuso Elmore James, pero que hizo aún más popular The Paul Butterfield Blues Band. El bajo en la canción es único, irrepetible… También suena un órgano (Vox Continental, para más señas), igualmente identificable con el estilo del grupo comandado por Jim Morrison, que en este caso hay quien lo ha vinculado con otro clásico, como es el What’d I say, de Ray Charles.

Ya se sabe: morritos Morrison sólo pudo aguantar con éxito hasta 1971 y fue uno de los primeros integrantes del Club de los 27, esa edad elegida por los mártires del rock para dejar este mundo. Le seguirían la estela otros como Janis Joplin, Kurt Cobain o Amy Winehouse. Siempre con las malditas drogas como aliadas en el viaje.

Cartel anunciador de concierto de The Doors

El primer amago de videoclip

Meses antes de publicar este sencillo, concretamente en noviembre de 1966, Mark Abramson decidió hacer una película promocional para el tema que nunca se lanzó. De esta manera, tal vez estaríamos rebatiendo aquello que escribíamos en otra entrada de este blog, donde detallábamos que el primer vídeoclip promocional lo pilotaron Queen.

Break on through llevó a The Doors a debutar en televisión, en un programa local de Los Ángeles llamado Boss City. Después el cuento cambiaría y ya a principios de 1967 acudieron a The Clay Cole Show, un espacio que se emitía en el canal WPIX de Nueva York, en la tarde de los sábados.

Muchos grupos han querido versionear el tema, entre ellos Stone Temple Pilots, Bush, Hollywood Vampires (el supergrupo que se sacó de la manga Alice Cooper) o The Raveonettes. Otros como Bono de U2 sacaron el estribillo en alguna ocasión para colorear sus conciertos en la primera etapa del grupo irlandés…

En la cultura popular

La canción es otro clásico en Estados Unidos. Algo que queda de manifiesto con su aparición en la banda sonora de Forrest Gump, en 1994, cuando suena este tema, pero también otras grandes melodías de The Doors como Hello, I love you o People are strange. También ha aparecido en un episodio de The Simpson, concretamente en un momento en el que Krusty, el payaso, está en 1973 (cuarta temporada de la serie de Matt Groening).

De igual modo, en películas de animación como Monsters SA o Los Minions se puede escuchar a los muchachos de The Doors. Asimismo, ha estado muy presente en videojuegos durante los últimos años.

The Doors - Break on through

The Doors – Break on through (to the other side)

Música: The Doors

Letra: The Doors

Productor: Paul A. Rothchild

Duración: 2:26

Grabación: Del 24 al 31 de agosto 1966, en Sunset Sound Recorders, Los Ángeles

Publicación: 4 de enero de 1967

Discográfica: Elektra

Cara B: End of the night

Jim Morrison – Voz

Ray Manzarek – órgano Vox Continental, piano Fender Rhodes y bajo

Robby Krieger – guitarra eléctrica

John Densmore – batería

Single de Break on trhough

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Canciones prohibidas RNE

Artículo Diego A. Manrique El País

El primero de los 100 millones de discos que vendió Morrison
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