La inexplorada y soberbia sensibilidad irlandesa de un cantautor poco al uso

Al amigo Diego Alonso, descubridor de músicas de este tipo

Damien Rice y su mejor canción llegan a Chemartaco. Irlandés de Celbridge, empezó en la música con el grupo Juniper, pero se cansó demasiado pronto de la maquinaria caníbal de algunas discográficas. No aguantó la presión de Polygram tras lanzar dos sencillos de relativo éxito y decidió partir las peras. En concreto, se puso a viajar por media Europa. Paró en la Toscana, y en su vuelta a Dublín, tras formar otra banda, decidió empezar de cero.

Bueno, no fue exactamente de cero. Al volver a la capital irlandesa se propuso tocar en el Olimpia, como hacían sus ídolos. Allí había visto a Neil Young o Radiohead, allí tocaban ante 15.000 personas autores como Björk, y él algún día haría lo mismo. Y lo hizo.

Melancolía, amor, fe, amor, dulzura, amor… El tema que hoy traemos aquí supura optimismo, pero también ese dolor del no llegar. De lo que se escapa entre los dedos de la mano. Del imposible. De la fría nieve que se derrite, pero se hace bola… Del querer y no poder.

No love, no glory… No heroe in her sky

Del desamor. Así fue como surgió su primer trabajo, O. Un delicioso trabajo del que extraemos esta grandiosa canción, que fue su mejor carta de presentación. Este álbum logró diversos premios, pero el objetivo que era trascender fue posible tras incluirse en una buena película Closer, en la que intervenían, entre otros, Jude Law, Julia Roberts y Natalie Portman. Fue la plataforma definitiva para esa canción…

O disco de Damien Rice

El álbum, catalogado como folk o indie rock incorpora joyas musicales como ésta, que se extrajo del álbum como primer sencillo en el otoño de 2001. Llegó al número 8 y permaneció (¡ojo!) 115 semanas en lista.

El disco salió a la venta el 1 de febrero de 2002 en el Reino Unido y estaba dedicado al amigo de Rice Mic Christopher, fallecido por una herida en la cabeza un año antes. Ganó cuatro discos de platino, en parte gracias a este temazo.

Músico sosegado

Lo cierto es que Rice no es un músico al uso, como demuestra esa rebeldía ante el sistema discográfico del momento. Maduró el disco durante dos años y el tamiz fue soberbio. A destacar temas como Cold Water, Volcano, Cannonball, entre otras.

Lo cierto es que las canciones de Damien Rice pueden resultar un antídoto ante la euforia, pero son de una belleza especial. A la altura de muy pocos creadores en la órbita mainstream.

De hecho, una legión de artistas trató de emular al irlandés (algunos en su propio país). Fue el caso de Glen Hansard, quien aprovechó (y se puede decir que mejoró) el tirón Rice. La película Once que protagoniza en Dublín también es de una belleza elevada. Una lección de vida. Y su música se hizo con el Oscar por Falling Slowly. Mucho que aprender.

Los premios de O, entre otros fueron, el Shortlist Prize for Artistic Achievement in Music, para artistas que han vendido menos de medio millón de copias. Ah, y una nominación a los Brit Awards. Esta última distinción se repitió con 9, su segundo trabajo, que vio la luz en 2007.

O

Es, sin ningún género de dudas, uno de los trabajos irlandeses más importantes de esa década.

Del trabajo se dijo que era la mezcla perfecta entre un LP de Ryan Adams y David Gray. Lo cierto es que el álbum logra su esplendor en 2003 y probablemente el alumno superara a esos ficticios maestros. Que sí fueron influencias, pero poco más.

Sólo con este tema Rice convenció al compositor británico David Arnold (autor, por ejemplo de la música de Independence Day) financiara la grabación de O.

Actuación de Damien Rice

También se escribió por entonces que la producción del disco tenía reminiscencias del Songs de Leonard Cohen, el debut del canadiense… Guitarras, voz y algo de cuerda.

En la canción destaca el cello, en ese empeño de Rice por tumbar los estándares del momento: guitarra, batería concienzuda, teclados a ser posible y bajo rebosante.

Un cello, guitarras y su desgañitada pero increíble voz imprimen la fuerza necesaria a esta canción. Otra joya de inicios de este siglo.

Los arreglos de esta canción, ya digo, están al alcance de pocos músicos (hablo de músicos, no de bustos parlantes). El sonido aquí se transforma en lejanía y cercanía a la vez. En amor y desamor. En fe y desesperación.

La voz que acompaña a Damien Rice es la de Lissa Hannigan, otra irlandesa que le arropó en buena parte del disco de debut, pero también en el posterior 9. La artista publicaría en 2008 su primer trabajo en 2009, Sea Sew, con el aplauso de la crítica.

Las teorías sobre la canción

Pero, también hay leyendas urbanas sobre esta canción. Sobre su música. Ésta en concreto la alimenta el propio Rice en un concierto de esa gira, que le llevó por medio mundo. Allí cuenta que durante un tiempo trabajó como teleoperador (el sino de nuestros tiempos). Y a través del teléfono, con esas maravillosas llamadas a puerta fría contactó con una chica que le dio permiso para llamarla más veces.

De modo que tras hablar de lo humano y lo divino con ella durante todo un verano, de confesarle él que aquel no era el trabajo de su vida, que él era músico pero había que pagar facturas. Y ella escucharle con cariño (cada día durante una hora), dejó de cogerle el teléfono.

Rice se estaba volviendo loco, de modo que buscó en un momento dado la dirección física de la joven y acudió a esperarla a la puerta de casa. Aquellos tiempos en que los datos importaban un carajo y no había RGPD…

Pero, la vida te da sorpresas… De aquel edificio de una sola casa salió una niña de 16 años que iba en dirección al colegio. Carpeta en mano, coletas en cabeza…

Rice se daba cabezazos contra las paredes, pero aprendió una lección que plasmaría en la letra del single que le lanzó al estrellato mundial: hay veces en que nada es lo que parece. O mejor dicho: hay muchas veces en que ocurre esto.

Portada de The blower's daughterContraportada de The Blower's daughter

El instructor de clarinete, a escena

La teoría más extendida y tal vez más razonable, Rice le dedica esta canción a la hija de su instructor de clarinete (el soplador). De ella sí estaba enamorado hasta las trancas, pero no había reciprocidad.

El dolor del desamor hecho arte para quien escucha. Punzante para quien recuerda.

El mito celta

La tercera teoría que hemos de traer aquí es la del mito celta que se conoce como The blower, el dios del viento. Éste tenía una hija que se enamoró del dios del mar.

El primero de los dioses arcaicos priva a su hija del contacto con el segundo convirtiéndola en humana, por lo que el mar decide vivir en la tierra como un simple mortal. Aunque se propone lograr que ella pueda permanecer en el mar si consigue respirar bajo el agua, para que así puedan convivir para siempre.

Él no quiere confesarle sus planes y espera que ella lo haga por sí sola. Pero no lo hace. Y envejece. Y en un momento dado, ancianos ambos, bajan al fondo del mar y la humana muere lentamente. Él se quedará solo para los restos… así deberá afrontar la eternidad.

A través de estas teorías, creo que se entiende mucho mejor esta moderna obra de arte. Cuando otros se queman a abdominales y carreras, la manera que un servidor tiene para desfogarse es escribir, con nocturnidad y alevosía, quitándole horas a las horas, noches a las noches, tiempo a quien menos se lo doy. Gracias por estar ahí.

Trataremos de cumplir con la emisión semanal de contenidos, aunque estas últimas semanas y cuestiones varias, por eso de la astenia primaveral y los calores que ya asoman, se hace a veces más difícil.

La teoría Maurier

Pero… por si no os sirven estas tres, hay una teoría más, y es que un libro de Daphne de Maurier habla de un soplador de vidrio. De modo que esta escritora francesa, a partir de esa novela romántica también podría haber inspirado a Rice. Ésta, me perdonaréis, es la menos creíble.

Que Rice es un músico diferente se demuestra en que en 14 años sólo ha publicado tres discos. Y no necesita más. Su empeño es pulir, dar brillo y dejarnos una obra esplendorosa. A todas luces. Música de alto nivel.

Un artista que, ojalá, publique en breve más temas. Porque han pasado ya cuatro años desde su anterior trabajo, si bien es un tipo sosegado y concienzudo. Un take it easy en toda regla. Como deberíamos ser todos. Aún hoy acumula más de dos millones de oyentes mensuales en Spotify.

tip instagram blowers daughter

FICHA

Canción: The blower’s daughter

Artista: Damien Rice y Lissa Hannigan

Letra: Damien Rice

Música: Damien Rice

Productor: Damien Rice

Discográfica: 14th floor (Reino Unido) / Vector (USA)

Duración de la canción: 4:44

Posición en el disco: 3

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Chema Sánchez
Leer en www.musicandrock.com/contacto

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