Apoteósis pop en Salamanca con Morat

Apoteósis pop en Salamanca con Morat

El grupo arrastra a más de 20.000 personas en el último concierto de su exitosa gira por España

Me comprometí a hacer una crónica del concierto de Morat en Salamanca. Explicaré luego ante quién. El caso es que, aquí está…

Con Morat ocurre algo parecido a lo que acontece con las noticias del corazón o con los documentales de La 2. No interesan a nadie… aunque luego las audiencias dicen lo contrario, mientras que, del grupo colombiano, a todo aquel que preguntes te va a contestar esto: “Nada, sólo me sé dos canciones que ponen en la radio”.

Pues bien: alguien miente. O mejor dicho: muchos mienten…

Y lo pudimos comprobar nuevamente anoche, en la Plaza Mayor de Salamanca.

Bastaba con mirar alrededor para tumbar esa hipótesis. La gente coreaba canción tras canción.

Y el escenario era el excelente en ese enlace de culturas e idioma que han tejido estos chavales de Bogotá, que hace dos años eran unos desconocidos, y saltaron a la luz con una colaboración que fue posible por el empeño de la hermana de Paulina Rubio. Como lo oyes: tras escuchar Mi nuevo vicio, convenció a la ex de Bofill Jr. (véis como todos, en algún momento, hemos leído prensa rosa) para grabar una versión conjunta. Y vaya si funcionó.

Y todo vino rodado

Salamanca, con su ágora -el corazón de la ciudad- como alfombra roja, era el marco ideal para poner la guinda a una gira que empezó hace mucho tiempo. 

Pero, más allá de lo personal, hay que decir que la banda de pop comercial en habla hispana más en forma del momento se ha ganado eso… el momento que vive.

Y, nuevamente hay que apuntarlo: la Plaza Mayor más bonita de España -arropada con la imperial piedra de Villamayor– fue testigo de un espectáculo, en general, bueno. Entre el público, niños de 2-3 años y personas ya adentradas en la tercera edad, si es que a estas alturas de la vida se puede hablar de esto, con gente con 70 años con más energía que muchos millenial. Música para todas las edades.

En general, un buen espectáculo

Como pequeños borrones, hay que apuntar algún fallo de sonido, imperceptible para el público general, y tal vez algún exceso lumínico para un concierto que dejó un excelente sabor de boca.

Si me preguntan que cuánto público acudió, pues hay que señalar a las estadísticas oficiales, que apuntan que en el foro de los 88 arcos de medio punto entran unas 20.000 personas. Aunque en las calles aledañas había más salmantinos y foráneos escuchando de lejos. Pongamos que la cifra se superó.

Vista desde el final de la Plaza Mayor, durante el concierto de Morat
Aspecto abarrotado que presentaba el interior de la Plaza Mayor de Salamanca

Pero permitidme echar una parrafada de abuelo cebolleta:

Aún recuerdo cuando, aquel 11 de junio de 2005 me tocó cubrir para el periódico en el que trabajaba una macromanifestación -más multitudinaria que lo de hoy- para rechazar el traslado de papeles del Archivo de Salamanca a Cataluña. Entonces se dijo que habían sido 80.000 los manifestantes. Para unos, para otros, “sólo” 30.000. Y es cierto que había mucha gente en los alrededores. Y que entonces no se practicaban los controles de acceso -tan necesarios- actuales. Pero estamos ante la eterna disputa de los números, y, por qué no decirlo, aquello fue harina de otro costal.

Y como es harina de otro costal, nos centramos…

Volviendo al presente, en el concierto hubo alguna sorpresa, como anticiparon los colombianos, aunque nada fuera de lo común.

Y arrancó el concierto

Corrían las 21:50 cuando, en una breve intervención, tomó el micro el telonero Nabález, también colombiano, igualmente jovencito, que acompaña en uno de los últimos singles de Morat al grupo. Concretamente, en La Correcta.

A ver: decir esto tampoco es para sorpenderse, porque la banda ha lanzado prácticamente un single cada dos-tres meses desde que, en la segunda mitad de 2016, y sobre todo en el arranque de 2017 comenzó a despuntar su primer disco. Sobre el amor y sus efectos secundarios se les quedó pequeño.

El caso es que Nabález es conocido por haber compuesto una canción que los seguidores de Operación Triunfo conocerán bien. Fue aquella con la que Ana Guerra, uno de los nombres más sonoros de esta hornada, se jugó su pase a Eurovisión. Sin éxito, por cierto. Se llamaba El remedio, por cierto.

Apenas veinte minutos más tarde (a las 22:12, para ser exactos) arrancaban los Morat con su espectáculo, concretamente, con su primer gran éxito. El ya comentado Mi nuevo vicio encendió las luces, pero también los ánimos del público. Y sirvió para ver cómo ha evolucionado la instrumentación de la banda.

Mejor banda que antaño

En mi caso, lo digo con cierto criterio. La de este día 15 de septiembre ha sido la tercera vez que veo al grupo en directo en 18 meses. El primer concierto al que asistí, en la Sala Lava de Valladolid, el 18 de marzo de 2017 se quedó pequeño.

Todo esto tiene una justificación: tengo en casa a uno de los mayores fans de la banda. No por edad, claro…

Chemartaco con Morat, en la Sala Lava. Foto de Pablo Alonso (cedida por Pandora Producciones)
Morat junto a Chemartaco, autor de este blog, www.musicandrock.com, en marzo de 2017

La iniciativa, del gran Juanjo Rodríguez, de Pandora Producciones -un tipo que se anticipa en muchas cosas al resto de los mortales- fue un éxito y abrió las puertas a que el cuarteto asistiera unos meses más tarde a la Plaza Mayor de la ciudad más poblada de Castilla y León. De aquello también fui testigo, porque un cargo municipal salía del recinto diciendo aquello de “A estos tipos tenemos que traerlos a nuestras fiestas”. Pues fue un acierto. Y otro lleno, por cierto.

En Salamanca, sonaron muchas cosas diferentes con respecto a aquella primera vez. Incluso a la segunda, el 6 de septiembre de 2017, cuando se obró aquel vaticinio de quien dijo aquellas palabras.

Entiendo que la longitud de la gira y la mejora en las prestaciones les ha permitido innovar en partes del repertorio que, por otra parte, como decía, ha ido agrandándose poco a poco.

En el caso del tema con el que abrieron, el bajo de Juan Pablo Villamil sonó poderoso.

Como si del orden exacto de su primer disco fuera a tratar el setlist del concierto, arrancó a continuación En un solo día. Una canción que habla de esos amores platónicos que surgen a ciertas edades, fatuos en ocasiones, pero que se viven cuasi como si fueran conatos a vida o muerte.

Y siguiendo esa argumentación, después sonó entre las cuatro paredes (y más allá), Aprender a quererte. Así mi hijo, auténtico fanático del grupo sudamericano y artífice de que yo esté escribiendo esto en mi blog, ya me anticipaba: luego va a sonar tal tema…

Los 40 dan el empujoncito

Aunque, a la cuarta ya no acertó. Porque empezó a escucharse Cuando nadie ve, uno de los sencillos más recientes de la banda y, como todo aquello que suena en radiofórmula, especialmente coreado.

Pero, como dijimos al principio, “es que de Morat, apenas me sé una o dos canciones”… Ya. Sé cómo me dices, amig@.

Ya no estás tú tomó el relevo pasadas las 22:30 horas en un concierto del que nadie quería moverse. Hubo mucha gente que no pudo acceder al recinto y, un concierto de estas características, cada vez es más difícil verlo gratis. Un tanto que se apunta el Ayuntamiento de Salamanca como colofón a sus fiestas.

De este tema sorprendió que Juan Pablo Isaza (el del sombrero) se arremangara para tocar el bombo… No sé como le sentaría al baterista oficial, Martín Vargas. Lo que sí se puede intuir es que el más jovencito de la banda disfruta como nadie, porque fue el último en llegar. Sustituyó a principios de 2017 al batería original, Alejandro Posada, quien prefirió preservar su intimidad frente al éxito de masas que sí supo prever. La vida son elecciones. Decidir. Y aquí no estamos para juzgar a nadie.

Carátula del primer disco de Morat

Baladas a la demanda

Di que no te vas, otra balada made in Morat, accedió a los altavoces, que en primer término lograban potencia adecuada, pero que de mitad al final de la plaza daban algunos pequeños defectos. Como decía arriba, imperceptibles practicamente.

Otro de los temas más coreados fue aquel que arrasó en el verano de 2017, y que fue quizás el mayor reclamo de una película, Gru 3 Mi villano favorito, que sí se merecía un visionado. En parte, por su homenaje a los 80. Algo que, como sabéis, está muy presente en este blog. Hablo, por si tienes alguna duda, de Yo contigo, tú conmigo – The gong gong song, que aparece en la edición especial que lanzaron con Universal Music en 2017. Lo llamaron Sobre el amor y sus efectos secundarios… y unas cuantas cosas más. En él incluían algunos temas agregados al disco inicial que se sembraron en la puesta en escena salmantina. Otros, no. Fue el caso de Del estadio al cielo (himno para su Selección colombiana) o Eres tú, una versión del clásico de Mocedades que ilustró un anuncio de una aseguradora. Como lo oyes.

Volviendo al hilo musical escuchado este sábado en Salamanca, la banda demostró que tiene capacidad de experimentar tempo y sonido. Lo hizo con The gong gong song.

Un discurso muy iberoamericano

Ahí tomó la palabra Simón Vargas, al que más gusta improvisar con sus discursos -muy iberoamericanos-, y animó al público a derrochar ganas: “se tienen que quedar sin voz”.

Hubo quien siguió la orden a rajatabla. En particular entre las primeras filas.

Corrían las 22:51 y recordaba que España está siendo “muy especial para la banda”.

Un momento del concierto celebrado en Salamanca por Morat

El grupo marcha estos días para Iberoamérica, donde inicia otro tramo de gira en Argentina. Un tour que les llevará por varios países del continente americano hasta entrado 2019. Probablemente en ese tiempo vayamos sabiendo más sobre un posible nuevo disco que se viene barruntando desde hace tiempo. Aunque, como indicaba, no será por novedades…

Besos en guerra, una canción que lanzaron junto a su paisano Juanes, también es una de las preferidas del público. Quedó de manifiesto en el show que dejaba físicamente atrás el Ayuntamiento de Salamanca.

Homenaje a España

Dando continuidad al argumento anterior, tras finalizar ese tema, recordaron que “desde que llegamos a este país, nos hemos llevado muchas alegrías”. Entre ellas, aseguraron, grabar con Antonio y Josemi Carmona (de Ketama), un “homenaje a España” titulado El embrujo. El single estaba calentito, porque salió a la luz el día 14. En ese caso, les acompañó el guitarrista Eduardo Fajardo. Solvente interpretación.

Punto y aparte fue la siguiente canción en entrar en gramola. Y tras ella, Sé que te duele, aquella melodía que interpretaron junto al singular cantante mexicano Alejandro Fernández, y que también les abrió puertas. En este caso, en el país azteca.

Era momento de reflexionar y los Morat querían explicar que lo que realmente mola son las cosas que te dejan sin aliento. Las mariposas en el estómago como tesis vital ad aeternum. Y aludían a esos malos bichos/malas pécoras que parecen tejer planes para robar corazones, y que, curiosamente, son quienes al final merecen tener una canción… Así es la vida: es más noticia lo negativo que lo positivo, casi siempre.

Empezó a sonar una de las mejores canciones del grupo Ladrona, tras un solo de batería, y otro de guitarra. Primero un extracto, y luego el tema al completo. Y tras él, de nuevo tomaba la palabra Simón, que muestra sus dotes al frente del bajo, pero que a veces resulta excesivo en la gestualidad. Al más puro estilo hair rock de los 80… con reminiscencias de Angus Young, por ejemplo… Bueno, resulta simpático. Dicho sea desde el respeto.

Los agradecimientos al equipo de producción, que se asomaron en ese momento del show, demuestran que hay buena sintonía en el staff, algo nada fácil, con la tralla que llevan estos muchachos.

Vamos terminando

Mil tormentas, una canción que en los créditos de su disco aparece también firmada por Cali y El Dandee, arrancó aplausos del público, como también lo hizo Cuanto me duele.

En ese punto, todos excepto el batería Martín, se situaron en el extremo izquierdo del escenario e interpretaron un singular baile en torno a los instrumentos de cuerda (bajo, guitarra y banjo, por ese orden) que portaban. Asimismo, animaban a saltar y saltar, cual canguro en mitad del ágora.

Amor con hielo -también muy seguida y aplaudida- y Una vez más iban anticipando que el cierre estaba próximo. Pero faltaba la traca final. De manera que tras estos dos temas la banda dijo adiós, muy buenas…

Pero saltó de nuevo al escenario tres minutos después, con La última vez y con Cómo te atreves. La plaza llena, el sonido… ambiente. Todo el mundo coreaba el mayor éxito de una banda que, si no muere asfixiada por el marketing, tiene terreno que correr.

Anécdotas que no son anécdotas, son la vida misma

Con esta última canción, y sin ánimo de ofender a nadie, apuntaré una escena que vi de cerca en la plaza: Unos padres acompañaban a su hijo, con algún tipo de discapacidad psíquica. El chaval, entusiasmado, hacía como que tocaba la guitarra, y se emocionaba con algunos de los temas. El padre, un poco detrás del joven, y su madre, también. Aunque trataban de disimularlo. ¡Lo que disfrutaron de ese ratito!: estaba exultante con aquellas melodías que más le venían sonando.

Cuando empezó a escucharse Cómo te atreves… Fue increíble.

No sabéis cómo reconforta ver el poder que tienen las pequeñas cosas. Las que pasan desapercibidas.

Creo que la música, más allá de lo que nos diferencia (también en nuestras escuchas), tiene estas bondades.

Los pelos como escarpias.

Y que viva la emoción de vivir, leñe.

Y que Morat vuelvan pronto y yo vuelva a disfrutar con familia y amigos de estos momentos.

Te la debía, hijo.

Morat firma un disco a mi hijo Pablo. Foto de Pablo Alonso (cedida por Pandora Producciones)
Los componentes de Morat, con Simón Vargas en primer término,  firman a mi hijo su primer disco,  Sobre el amor y sus efectos secundarios

SETLIST

  1. Mi nuevo vicio
  2. En un solo día
  3. Aprender a quererte
  4. Cuando nadie ve
  5. Ya no estás tú
  6. Di que no te vas
  7. Yo contigo, tú conmigo
  8. Besos en guerra
  9. El embrujo
  10. Punto y aparte
  11. Sé que te duele
  12. Ladrona
  13. Mil tormentas
  14. Cuanto me duele
  15. Amor con hielo
  16. Una vez más
  17. La última vez
  18. Cómo te atreves

Puntuación: 7,5/10

PD. Siento la calidad de las fotos y los vídeos del concierto. Sólo tuve la opción de hacerlas con mi móvil. Esto demuestra lo importantes que son los fotógrafos y los camarógrafos para tener buenas imágenes.  La muestra está en las fotos tomadas en marzo de 2017, obra de Pablo Alonso, y cedidas por Pandora Producciones. Eso sí es calidad…

Te animo a leer más información sobre canciones, discos o conciertos en este blog www.musicandrock.com

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Chema Sánchez

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