Crónica Músicos en la Naturaleza – Maná está de vuelta

Crónica Músicos en la Naturaleza – Maná está de vuelta

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Los dioses se alían con la banda mexicana en Gredos

Hola amig@, antes de empezar tu lectura sólo te pido un pequeño favor: Si te ha gustado (o no) esta entrada, por favor, ponme al final del texto un comentario. Muchas gracias 😉

Tras la guía, toca la Crónica sobre Músicos en la Naturaleza. ¿Saben de esas frasecitas que todos hemos leído en el muro de Facebook de algún amigo? Sí, esas que dicen que para llegar lejos has de tener un buen equipo. O que, un buen líder ha de apoyarse en los que le rodean, que pueden ser mejor que él. Y esas cosas…

Fher Olvera, durante el concierto ©

Ayer Fher Olvera, el líder de Maná, se pasó la tarde poniendo farolillos, encomendándose a las deidades de su tierra, Guadalajara, Jalisco, México. Pero no había manera…

panoramica

De modo que a eso de las 21:42 horas, justo después de que se escuchara el Revolution de los Beatles, por los altavoces, saltaba al escenario. En su fuero interno estaba convencido de que no iba a ser una noche sencilla. Y así fue.

No contaba con que sus compañeros iban a plantear, de cabo a rabo, un show a la altura de gente con mucho más nombre e historia en el rock mundial. Quedó claro por qué Maná tiene el trono de mejor grupo de rock en castellano en la actualidad. Entendiendo por rock, pop-rock, claro.

Fher, de Maná, mira al horizonte ©

Algo no marchaba

Olvera y sus muchachos accedieron al tablado, ante la majestuosidad que aporta el entorno de Gredos, sorprendidos por el escenario natural que tenían enfrente. Y a las primeras de cambio quedó claro que algo… no iba bien.

Solución: en producción se plantaba lo siguiente… Subimos volumen de guitarra y nos centramos en los sonidos colosales que reporta Sergio Vallín. Soberbio, apoteósico, a la altura de los más grandes, en el conjunto del espectáculo, a pesar de que en algún momento se creció… Y se pasó de frenada. Como esos futbolistas que chupan balón hasta que lo pierden, pero con la guitarra…

Sergio Vallin, guitarra de Maná ©

Así, se perdieron la mitad de los aplausos que la gente les propició. Aunque, los presentes asumimos la pérdida, sinceramente.

Señales en el bosque

La canción con la que abrió el grupo fue Manda una señal, del disco Amar es combatir. Un álbum que devolvió notoriedad a la banda y un hueco, de nuevo, en el mainstream en mitad de la pasada década.

Fher, de Maná, con el cartel de Músicos en la Naturaleza al fondo ©

Precisamente, por entonces, echaba a andar Músicos en la Naturaleza, el festival en el que, según datos oficiales, un 72 por ciento de los asistentes ya había estado presente en ediciones previas.

Esa voz flaqueaba, pero la finalización del tema, con la guitarra de Vallín sonando a cada abrazo de sus trastes, dejaba un buen sabor de boca. Al menos desde la parte central del espacio reservado para el público, donde yo me encontraba.

Setlist de la banda

Con la voz “jodidona”

Tal era el problema que, a mitad del concierto, tras dar vida a Mariposa traicionera (incluida en Revolución de amor), el propio cantante reconocía: “Como ven, tengo la voz jodidona”. Tras lo que se metió un buen lingotazo, con la advertencia de que posteriormente necesitaría otro “chupe”.

Y nos explicó que se le estaban abriendo las cuerdas vocales por el empuje del público… You know.

Fher, de Maná, en un momento del concierto en Hoyos del Espino ©

Por cierto, Mariposa traicionera estuvo dedicada, tras argumentar que hay infidelidades a los dos lados del charco, a las mujeres españolas y a las mexicanas. Sí… claro.

Público del concierto

El concierto de Maná fue un clásicos populares, porque la banda no ha editado nuevo disco, aunque, como comentaba en la guía del concierto, sí ha lanzado un tema para animar a su selección de fútbol en el mundial.

Aunque no podía falta el Corazón espinado, que tanta fama les reportó en Estados Unidos. Esta canción, originalmente, contaba a la guitarra con el gran Carlos Santana, si bien Vallín volvió a demostrar la talla que tiene, solventando esa sustitución. Habitual, por otra parte.

Con todo, el séptimo tema que se puso en escena fue un instrumental en el que el guitarrista demostró su nivelón. El público le profesó uno de los mayores aplausos de la noche, y a alguna que otra se le escapó aquello de “uuuhhh, guapooo”. Vamos teniendo una edad y se está complicando hasta lo de piropear.

Ya en serio: Entre lo más destacado, la puesta en escena de El Rey, de José Alfredo Jiménez, un clásico del folclore mexicano, tan presente en España. Pese a que no lo queramos creer. La madre patria española está implícita en México, quizás más que en el resto de Iberoamérica, y aquel país tan lejano también está muy muy cerca, en nuestra cultura. Buena parte del público conocía la letra y la cantó. Olé.

Atención a la naturaleza

A renglón seguido se proyectó un vídeo con la voz en off de Fher Olvera, sobre la importancia de respetar el medio ambiente. Precisamente con ese propósito difundieron el álbum Cuando los ángeles lloran (1995), con un tema homónimo que interpretarían en Gredos. Aquel disco, el inmediatamente posterior a Dónde jugarán los niños pasó especialmente desapercibido en España, pese a contar con grandes canciones.

Fher, guitarra en mano, en el concierto de Maná en Músicos en la Naturaleza ©

Bien, en la proyección, frases como “Si el hombre escupe al cielo, se escupe a sí mismo”, “debemos conectarnos con la naturaleza, con nuestra madre tierra, porque si no lo hacemos, no sobreviviremos”… ¿Les suena? Pues aplíquenselo.

Gredos era el lugar adecuado para plantear algo así. Bravo, Maná.

Vivir sin aire

Otros temas que se interpretaron fueron Vivir sin aire, De pies a cabeza (con la versión que hace unos años lanzaron, en la que se destroza la primigenia, de 1992), Labios Compartidos o Me vale. Ésta interpretada –como en el disco original- por el batería.

A Álex González, sólo se le puede definir con una palabra: espectáculo. ¿Vieron esos vídeos de los 90? Por ejemplo aquel de In the army, con el batería de Status Quo, que parecía estar poseído por el espíritu de Nacho Cano, pero a los platos… O a Tico Torres en sus buenos tiempos en Bon Jovi. De hecho, se dan cierto aire el cubano y González, ahora que lo pienso…

González parecía tener el récord de giro de baqueta, porque lo manejaba en cada cuarto de canción. Como aquellos alumnos que aprendieron a dar vueltas al BIC sobre el dedo pulgar, y se pasaban así las clases… Y esos saltos, y ese subirse a la batería. ¡Qué tío! Y esa perspectiva que daba la microcámara que tenía instalada en el equipo, como cuando vemos a los grandes del motor enfocando al que tienen delante. Como digo, un showman.

Alex García, el batería de Maná, a la altura de los grandes ©

Hubo tiempo también para un solo a su cargo, y… chapeau.

El fallido asiento de Belén Arjona

“Tenemos una amiga de Madrid que conoce muy bien las canciones de allá, de México, y también de acá, y queremos que nos acompañe en esta parte del espectáculo”.

El show llegaba a su fin, y se llamó a capítulo a la cantante Belén Arjona, que no estuvo especialmente fina (o afinada). Pero que trató de salvar con solvencia el marrón que suponía salir a cantar temas como Te lloré un río, Eres mi religión y Se me olvidó. De este tema de Juan Gabriel, Olvera explicó que es aquel que “se escucha en las cantinas de todo el país, en las que se derrochan nostalgia y lágrimas”, desde las llanuras mexicanas a la Sierra Madre Oriental y la Occidental, que recorren todo aquel país.

Momento de la interpretación de Fher Olvera en Gredos ©

Y ya todos, imaginándonos el típico poblado mexicano de las películas americanas… Casi llorando y gritando ay, ay, ay….

Pero Fher nos devolvió a la realidad: “Confió en que nuestras canciones aporten luz y esperanza para Latinoamérica, México y España”.

El salto al campo de fútbol no era precisamente fácil para Arjona.

Y tras el parón de rigor… Llegaron los bises. Con quizás el mayor éxito de la banda, o al menos el más querido por una buena parte del público: El muelle de San Blas, que dio paso a Clavado en un bar. Este en concreto, me perdonarán los superfans de Maná, pero es el típico tema que te aprendes de  tanto escucharlo, pero… no es muy allá. Y, para cerrar el espectáculo, Rayando el sol, uno de sus primeros éxitos. Este sí, con más calidad.

Hablando de sol, nubes y tierra, increíble el cielo que nos acompañó justo antes de anochecer en Gredos. Nubes rojizas que hicieron las delicias de los allí presentes. Un espectáculo natural que parecía programado por los astros.

Y hasta aquí la crónica…

Venga, que no me he olvidado del bajo, algo que es lo habitual en toda crónica musical…

Juan Calleros, por su parte, tenía el papel que le gusta: secundario. Pero hay secundarios muy solventes. Y esa figura del bajo, que es como la del alero que en la cancha de basket se vuelca en la defensa… una vez más quedó casi ocultada. Aunque los que escuchan música sabrían reconocer su solvencia al aparato.

En resumen, un concierto que pudo ser aún mejor, pero que dejó un buen sabor de boca.

Otros músicos que acompañaron a la banda fueron su segundo guitarra, además de Héctor Quintana (alias Héctor Cantina), a las percusiones; en el teclado, el sevillano Juan Carlos Toribio.

Asistencia: 10.840 personas, según la organización

Puntuación: 7,5/10

Coque Malla

Coque Malla y sus experimentos al sol

Pero, ¿Coque Malla sigue sacando discos? Pues sí. Y además con una altura musical importante. Algo que está reñido muchas veces con el éxito. Y además, Malla entra dentro de ese amplio grupo de artistas que “no hace rimas ni aún queriendo, no es como en mi época”. La frase no es inventada. Me la decía mi padre, allá por finales de los 80, cuando empezaron a triunfar Los Ronaldos.

El artista madrileño abrió fuego en un festival que, como él reconoció, no era la primera vez que pisaba. Ya acudió en 2006 al certamen, junto al grupo que le dio a conocer. Acompañando entonces a Pet Shop Boys y a Nacha Pop. “Esto es un privilegio, ojalá ocurriese una vez cada diez años, por lo menos”, afirmaba.

En apenas una hora sacó a escena algunos de sus temas más conocidos en solitario como She’s my baby o el esperado No puedo vivir sin ti, que sirvió para ilustrar hace unos años un spot del Ikea. Sí, unos grandes almacenes escribirían otros, pero yo aquí ni gano ni pierdo, así que pongo IKEA.

Esa canción la tarareamos todos… O casi todos.

En el marco de su gira Irrepetible, Malla puede permitirse muchas licencias. Como cambiar de guitarra todas las veces que le plazca. Del acústico al rock pasando por el indie… Si bien, el tiempo del que disponía no daba para florituras, de manera que centró el tiro: “Vamos a ser vuestra banda de rock and roll durante los próximos 50 minutos”, advirtió tras poner en escena su primer tema.

Un rugido por los piratas

Su traje de brillantina iluminaba una tarde llena de nubes, pero sin una gota. Y ese traje dio paso a melodías metafísicas sobre las vivencias de este intelectual post-movida, que siempre se ha centrado en la música, para suerte de todos.

La obsesión por el arder y sus paseos por Berlín, así como esos bailes tan complejos que se marca son ya un clásico en sus letras y escenografía. Con la ventaja de que pudimos escuchar de su voz una versión de El equilibrio es imposible, un himno de Los Piratas. Cómo se echa de menos al grupo vigués, con el permiso de los Ferreiro-fans. Que son muchos.

Malla pidió “un rugido por los piratas”, y aquello parecía una leonera…

El grupo Tequila, durante su actuación

Cerraron los más clásicos: Tequila

Por edad, Tequila triunfaba cuando quien escribe era un mocoso absoluto. Casi menos que ahora. O por el estilo. En sentido estricto. En torno a las 23:30 concluía su concierto Maná (por cierto, lo que se hicieron esperar…) y les tomaba el relevo la banda hispanoargentina Tequila.

Hubo desbandada, todo hay que decirlo, y un buen puñado de esos 10.800 espectadores cogió los bártulos y se marchó (la ocupación hostelera estaba hasta arriba en el entorno de Hoyos, pero también en Ávila capital y otras localidades como Arenas de San Pedro)…

Si bien, los Tequila cumplieron con los que se quedaron. Más trozo del pastel para ellos.

Rot y Stivel, mano a mano

Ariel Rot (el más músico de todos) y Alejo Stivel, que durante años fue el productor español más requerido (suyos son éxitos fundamentales de los 90 y los primeros 2000), saben conectar con el público. Y, qué narices, tienen temas que todos hemos escuchado alguna vez, por h o por b.

Es el caso de Rock and roll en la plaza del pueblo, Quiero besarte, Dime que me quieres (que podía escucharse en aquella película El otro lado de la cama o Salta, quizás su mayor éxito, que también hace unos años versionó Seguridad Social

En fin, una noche, menos fría que en otras ocasiones, que volvió a demostrar por qué el Músicos en la Naturaleza es uno de los certámenes clásicos en el panorama musical veraniego de nuestro país.

Una gran organización (otra vez) y música para disfrutar en un entorno único.

 

Ahora, toca ir a lavar el coche…

Feliz resaca de Músicos en la Naturaleza.

  • Puedes leer más crónicas y consejos de conciertos en Music and Rock

Fotos: Juanma Hernández, Ricardo Rubio y Domingo J. Casas (Atención Fotografías con copyright). Muchas gracias, amigos. Mucha calidad

Crónica Músicos en la Naturaleza – Maná está de vuelta
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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Y a los que no les ha gustado, no pueden hacer comentarios?¿??
    Buen trabajo chemartaco, te sigo desde hace tiempo.

    1. Sí. Claro que pueden… Y se publicarán, si los hay🎙️🎙️🎙️… ¡Faltaría más! 😉
      🎸🎸🎸🎸🎸🎸
      Trataremos de no defraudar y de seguir dándole a la tecla. ¡Gracias!

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