History of rock: el espectáculo musical al que debe llevar a su hijo<span class="wtr-time-wrap block after-title"><span class="wtr-time-number">17</span> minutos de lectura</span>

History of rock: el espectáculo musical al que debe llevar a su hijo17 minutos de lectura

Crónica del concierto en Valladolid: Tres horas para disfrutar de un recorrido de calidad en familia, con amigos o en pareja

History of rock cumple con las expectativas más elevadas. Y no hace falta para ello que sus intérpretes se disfracen de nada. De hecho, ni haría falta que hicieran la ostentación de símbolos rockeros que hacen… Aunque, oye, bienvenida sea.

En los chistes se dice aquello de “se abre el telón”… En este espectáculo no hay telón. Ni falta que hace. Basta con una banda, cuatro cantantes y un escenario que simula una especie de pub (vamos a imaginar que The Cavern), donde se ve el logotipo de la gira, un letrero en el que pone Sun (vamos a suponer que Sun Records) y una puerta que parece nacer de la boca de una guitarra

También cuatro pantallas que, en un primer momento, no tienen mucho uso, pero que poco a poco van ganando presencia, aunque no protagonismo.

De modo que arranca todo de la manera más sencilla, sin grandes artificios y con un auditorio que, como con los grandes deportistas, va de menos a más. El de este domingo 24 de febrero era el penúltimo concierto de una larga gira de este musical, que finalizará esta temporada en Alicante en unos días.

Y, una cosa está clara, si usted ha pagado lo que ha pagado por ir a verlo, coincidirá conmigo: dinero bien invertido.

Si les hablo de Thomas Vikström, Kenny Leckremo, Inés Vera-Ortiz o Algar Aorman, me dirán aquello de “muy bien, unos nombres preciosos, pero no me suenan”. Tampoco le sonarán a quienes han acudido a verlos a la gira que les ha llevado por media España, de la mano de Rock Music, con el patrocinio de Canarias.

Seguramente, nos quedaremos con definiciones de este palo: el rubio de la barbita (qué voz tenía), cómo cantaba el que se parecía al de los Europe (el más joven), qué estilazo la cantante (cómo iba de tatuada) y cómo se defendió el moreno (tiene que hacerse mirar lo del vestuario)…

Un millar de asistentes

Pero, lo cierto es que la gira musical History of Rock pivota sobre estos cuatro cantantes y un grupo de músicos que hace las delicias del púbico. Un público, que en el caso de Valladolid, estuvo en el entorno del millar de asistentes (teniendo en cuenta que el espacio utilizado en el Auditorio Miguel Delibes tiene un aforo de 1.200 butacas). Personas -podríamos decir- de todas las edades, que disfrutaron como enanos durante tres horas. Sí, han leído bien: tres horas que, además, no se hacen para nada largas.

Lo peor para quien escribe esta crónica: prohibido grabar vídeos o tomar fotografías. Lo mejor: que he podido estar más atento a algunos detalles y preparar la playlist del espectáculo, que tendrá su último concierto en marzo.

La banda que da vida a History of Rock

Arrancamos con los 50

Vikström, Leckremo, Vera-Ortiz y Aorman, proceden, respectivamente, de las bandas H.e.a.t., Therion, BeethovenR e Inner Stream. Pues bien, los cuatro vocalistas se fueron ganando al público desde el minuto cero. En un inicio que arrancó en los años 50, tal como rezaba el reclamo del espectáculo, que nos decía aquello de “Desde Elvis a AC DC”. Cumplieron…

Ésta es, quizás, la parte que se le hace un poco más bola a los asistentes, si bien, poco a poco los ánimos van llegando…

Arrancamos: Suena el Rock around the clock, de Bill Haley and his comets, tras lo que arranca otro clásico: Johnny B. Goode, de Chuck Berry, que da paso al primero de los medley de la noche, Jailhouse Rock y Hound Dog (superéxitos de aquel fenómeno llamado Elvis Presley).

En 1957 triunfa un tal Jerry Lee Lewis, con un canción llamada Great balls of fire que daría nombre a una biopic 32 años después y pondría otra vez al tema en órbita. ¡Pues venga!, también se pone en escena.

Dejen paso a Sus Satánicas Majestades

Saltamos a los años 60. En el espectáculo tiene cabida uno de los mayores éxitos de la historia del rock, (I can’t get no) Satisfaction de The Rolling Stones, que no el primero de estos “muchachos”. Su representativo bajo acompaña a la voz de Algar Aomar en este caso.

¡No saben la satisfacción que da ir a un show así y que no se oigan «chunais» o «eisions» hasta en la sopa! Todo muy profesional. Muy bien pensado, que decían en El Milagro de P. Tinto.

Segunda remezcla de un mismo autor, porque Inés Vera-Ortiz coge el micrófono para interpretar It’s only rock and roll but I like it.

Música para las escuelas

Y proseguimos con este recorrido por la mejor música del siglo XX. Concretamente con uno de los grupos que todos deberíamos poner a nuestros pequeños para que entendieran lo que es música de calidad. Sí, hablo de la Credence Clearwater Revival. En este caso, la canción que se pone en escena es Have you ever seen the rain. ¿Os suena, no?

Y damos paso a otros que no podían faltar. Y no lo harán sólo con este tema… Se ilumina al teclista de la banda, y comienza a sonar el Let it be de The Beatles. En este caso, la interpretación corre a cargo de Thomas Vikström (que tiene él solito historia para hacerle un post, ¡qué calidad vocal!) Le acompaña una de las dos componentes del coro, de la que se despide con un besico… Muy tierno todo.

Tras ese clásico, llega otro. Ese que todo aquel que ha intentado aprender a tocar la guitarra ha intentado interpretar (lo reconozco, no pasé de los primeros acordes): Smoke on the water, de Deep Purple. Empieza el recital del guitarrista José del Aire, tal vez la cara más visible de una gran banda. Hace ponerse en pie a más de uno, con un solo de calidad.

Un puntazo de dúo

La tarde noche tuvo muchas cosas que destacar, pero sin duda uno de los momentos de la actuación fue, a juicio de este cronista, la interpretación de otro clasicazo -en este caso de los 70-, el More than a feeling de Boston. Para quitarse el sombrero el momento que nos brindaron Vikström y Leckremo. De lo mejorcito.

Los tres cantantes masculinos del musical

Bonnie Tyler también tuvo hueco en el macrorrepaso musical que vivimos en el Centro Cultural Miguel Delibes, de la mano de Rock FM y que este blog pudo seguir por gentileza de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León. No fue con su canción más conocida, pero si con otra de las más exitosas de la galesa. It’s a heartache sonó poco antes de que Vikström se cambiara la camisa, se pusiera una de color naranja con un tigre impreso, para dar vida a aquella canción que puso de moda Rocky III. Eye of the tiger de Survivor también forma parte del repertorio.

Es momento de destacar el papel de la banda en el espectáculo. A Del Aire le acompañan bajo, batería, teclista, dos músicos de viento (entiéndaseme, nada de bromas) y dos compañeras al coro. ¡Gran trabajo, chavales!

La canción más actual del show

Volvemos al espectáculo. Suena la canción más moderna de todo el repertorio, The rising de Bruce Springsteen. Es de 2002. Se luce la vocalista Inés Vera-Ortiz en esta pieza. Y de fondo, en las pantallas, imágenes del Boss y sus habituales alusiones a la importancia que tiene ser estadounidense y esas cosas que a nosotros no se nos ocurrirían, por aquello del qué dirán y los estereotipos chorra que aquí manejamos. Ya se sabe… Y ahí lo dejo.

Dire Straits conquistan la escena con su primer éxito, Sultan of swings. Un momento de descanso para el coro que, en esta ocasión, se ausenta. Y el guitarrista vuelve a tener su espacio para lanzar un solo de calidad, especialmente aplaudido. Se crece y nos acerca, con el respaldo del pianista de la banda, la versión de aquel apoteósico directo que Knopfler y sus muchachos comercializaron en Alchemy.

Led Zeppelin a todo cañón

Llegamos a otro momento fundamental de la noche. Suena una “mezcla” de una de las bandas más grandes de la Historia del Rock. Por supuesto, hablo de Led Zeppelin, con su Whole Lotta love y Rock and Roll, y empiezan a verse los primeros puños en alto. Aquello que os decía al principio de que la gente se va creciendo, como los músicos, ocurrió en el Miguel Delibes.

Las butacas inferiores estaban algo más contenidas en este momento, pero si uno echaba la vista a los lados y arriba, la gente de los pisos superiores ya se encontraba bailando.

La estética en ocasiones, como señalaba al inicio, algo regulera, pero, siendo razonables, muy pegada a lo que se oferta. Hablo de elementos como ese gorro de comandante o la cinta en el pelo de Aomar. Pero, oye, para gustos los colores, y no seré yo quien sea drástico en este sentido. Sólo opino que resultaba algo recargada…

El cartel inicial, que sufrió algunos cambios en fechas, como en el caso de Valladolid

Vamos por la hora de espectáculo

Total, que miramos el reloj y ha pasado una hora y cinco minutos de espectáculo. Dicen que cuando disfrutas de algo, el tiempo transcurre más rápidamente. Debió ser el caso. La cuestión es que fue una constante en toda la gala. Cuando acabó, no podía creer que hubiera pasado allí tres horas… Con la de actos que he tenido que seguir allí, con la mitad o menos de duración, pero que se han hecho muuuucho más largos…. Bola, que decía al principio…

Pero, situémonos: suena en el escenario Proud Mary, la primera canción que se interpreta de Tina Turner. Habrá otra más. Acompañan a Inés Vera-Ortiz aquí las chicas del coro, que nada tienen que ver con los actores de la cinta de Christophe Barratier (entiéndase la broma, por favor)

De manera que vamos llegando al final de la primera parte, y la banda interpreta Go your own way de Fleetwood Mac de una manera sobresaliente, con Leckremo destacando en esta parte de la actuación. Echan el cierre del tema los cuatro cantantes principales y el guitarrista.

Y llega otra canción de The Beatles, Twist and shout, antes del descanso.

Parada y fonda

Tras ir al baño y alguno a fumar (ay, ese vicio…) llega el momento que explica la presencia de esas pantallas, un vídeo sobre Canarias, patrocinador del espectáculo, con un excelente reclamo turístico para esa espectacular tierra. Previamente se podía leer, retroiluminado, el logotipo de Cadena 100 en uno de los laterales de la sala. Ojalá pueda sintonizarse pronto, de nuevo también, Rock FM en Valladolid.

Sólo diré una cosa, que luego seguro que lo olvido: como decía más arriba, era el penúltimo concierto de la gira, y no se notó especial cansancio. Sólo al final, con cierta incomodidad antes de hacer caso al público y tocar unos bises.

Pero, volvamos a las canciones. Tras el descanso suena una apoteósica versión, a cargo nuevamente de Vera-Ortiz, del Purple Rain de Prince. ¿Similitudes con el genio de Minesotta? Pues tal vez la mucha ropa negra y las botas negras que pudieron verse sobre el escenario. Bueno, y siendo justos, la voz en esta canción que no es nada fácil de simular, quedó de nota. Como casi todo en el espectáculo.

Casi todo… Sí, porque, otro tema que también muchos estudiantes de guitarra piden a sus profes es éste: Nothing else matters de Metallica. Y, en este caso, el guitarrista se fue a veces por los cerros de Úbeda, algo que no está mal, dado el repertorio tocado, porque llegar a todo se antoja algo complicadete. Pues eso, a mi juicio, la más complicada de llevar a cabo hasta ese momento, y, en este caso, la interpretación fue bastante mejorable. Pero, como decía el otro… ponte tú, anda, ponte tú.

Don’t cry, versión alternativa

Era de esperar que Axl y sus muchachos tuvieran un hueco en History of Rock. Una de las bandas más exitosas de los últimos 30 años no podía faltar, más aún por el parecido de Leckremo con el Rose de aquellos exitosos finales de los 80-principios de los 90. De manera que suena la versión alternativa de Don’t cry pero… sale a cantar ella (Inés), por unos segundos. Al momento sale el clon del vocalista de los Guns N’ Roses. Y, como si de Pimpinela se tratase, se van dando la espalda a ratitos… El amor, ya se sabe…

Tras este tema, interpretan una canción que a mi modesto entender no es de las mejores de Aerosmith y que es la única que no habría incorporado de las 37 elegidas. Esa que sirvió a Steven Tyler para contentar a su hija la actriz Liv, que actuaba en Armaggedon. I don’t want to miss a thing se llama la baladita que, ya digo, no es de las mejores canciones de los chicos malos de Boston.

Tras ella sí llega una buena canción, del Get a grip, titulada Cryin’. En esta ocasión cantan los dos rubios, cuando antes lo habían hecho los dos morenos. Cuestiones de colores. Y de gustos.

La tarde-noche avanza. Al final va a ser cierto que vamos a tener que hacer merienda-cena.

Simple Minds pone a la gente en pie

Algar Aorman (el moreno) es, por lo poco que he podido trastear, una de las últimas incorporaciones a la banda. Y se nota que es un profesional, un tío serio… Demasiado. ¡ni una sonrisa en toda la tarde! Ahora: esto es como el alicatador que hace su trabajo en un periquete y luego se marcha a otra obra. Fírmeme aquí, y a correr… Profesional, profesional.

Ya en serio: con la interpretación de un clásico de los 80 del que hemos hablado por aquí, Don’t you forget about me de Simple Minds, se metió a la gente en el bolsillo.

Y vuelven los Guns N’ Roses con Sweet Child O’mine. En esta ocasión con una buena dosis de guitarreo y un sonido algo más acertado que en Nothing else matters.

The best

También regresa Tina Turner, intrepretada por la vocalista titular de la banda, que da vida en este tramo de la obra al tema The best. Todo un cañón de una artista con garra y, también una historia propia que algún día contaremos.

Tras ver a los originales unas cuantas veces, la versión que ha traído a Valladolid History of Rock no desmerece para nada el tema en cuestión. A Aorman no le hizo falta ponerse unas gafas de sol negras, ni unos chalequitos. No. Ni siquiera aparentar ser el salvador del mundo. Su cover del With or without you de U2 puso a más de uno en pie, a aplaudir. Y no es precisamente fácil su interpretación. Muy profesional, como digo. En argot ochentero: a darlo todo. Ahora, en el mundo Pokemón y Fornite la expresión sería otra.

Y, ya digo: no es fácil. Como tampoco lo es interpretar el The show must go on, de Queen, que se marcaron estos muchachos. Al igual que el I want it all, que llevó a los cuatro vocalistas a escena. Aplausos. Muchos aplausos. Hay vida más allá del anuncio de Mediamarkt.

Vamos terminando…

Suena The final countdown y, leñe, sale a escena Thomas Vikström, cuando escucho a una que está detrás de mí decir que el otro rubio (esto es, Kenny Leckremo) se parece a Joey Tempest… y mira que era difícil, porque del buen sonido imperante no hemos hablado, a pesar de los problemas con la petaca y los auriculares que se dieron por momentos.

Todo el mundo de pie… Esto es una fiesta, que da paso al Jump. Otro sencillo de éxito (menos bailable, todo sea dicho) del que hablamos en este blog por su la singular cláusula que inventó el grupo que le puso en órbita, Van Halen.

El testigo lo recoge Bon Jovi. Otro grupo de los populares, al que History of Rock reserva dos canciones, que son su mayor éxito Livin on a prayer, y tal vez el más reciente It’s my life.

¿AC DC para cerrar?

Cierran el espectáculo con el Highway to hell de AC DC, y ya vemos a un Vikström desatado, tirado en el suelo, sacando la lengua cual demonio poseído. Que dicho así suena malamente, pero tuvo su toque más que cómico. Un espectáculo, como digo.

De modo que nos plantamos en 2 horas y 50 minutos (con esos 15 de receso)… ¡Qué espectáculo! Para no perdérselo. De lo mejor que he visto en los últimos años. Para el público asistente, dinero bien invertido.

Y llegan los bises. Como digo, el único momento en el que se ve cierta tensión en la pista. Hasta que empezamos con el “otra, otra”, y al instante interpretan el Hey Jude de The Beatles.

Sólo una reflexión: el subtítulo de este espectáculo es La música que cambió el mundo. 37 canciones que -más o menos- todos conocemos. Haceos un favor y llevad a vuestros chiquillos hacia ella (ese repertorio), que lo de reguetoneros rudos y groseros ya va solito hacia ellos…

Nada más que añadir. Puro espectáculo. Aplauso generalizado. Gracias por venir.

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NOTA: 8/10

History of rock: el espectáculo musical al que debe llevar a su hijo17 minutos de lectura
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Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Hola,

    Me parece muy interesante tu blog. ¡Enhorabuena! Me gustaría que dedicaras una entrada al análisis de la actuación de Lady Gaga en los Premios Oscar. No me refiero a su relación con Bradley Cooper, ni a si hubo conexión o no, sino a su interpretación y registro.

    Saludos

  2. Gracias por tu comentario, amig@.Tenemos en mente publicar sobre el nuevo disco de Tom Walker, pero cuenta con ello. ¡¡Gracias por leernos!!

  3. ¡Fantástico también! y ¡gracias! Estaré atenta.
    Saludos
    Ana

  4. Perfecto, Ana. A disfrutar de la buena música… y del rock 😉

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