Actuacion de Nirvana en MTV

25 años del Unplugged in New York. Cuando Nirvana batió todos los récords póstumos y puso de moda los desenchufados

La versión más sentida de The man who sold the world, la canción que consolidó la carrera de Bowie

Aunque no lo creas, se cumplen 25 años del MTV Unplugged in New York de Nirvana. ¿Cómo te quedas?

Corría noviembre de 1993. Kurt Cobain encaraba su último medio año de vida sin todavía saberlo, y uno de las artífices de aquel éxito que detestaba, la MTV le animaba a grabar un acústico.  Otra cosa. La misma cadena que rallara el máster en el que se veía Smell like teen spirit, tenía todo preparado para grabar el unplugged más exitoso de la historia. El acústico más querido, en una época en la que, contraculturalmente, se pusieron de moda los desenchufados. Ahora bien, de los enchufados ni nos libramos entonces, ni ahora.

Cobain padecía problemas reales de adicción y pese a haber tenido a una cría de apenas un año, seguía encerrado en su paranoia anti-éxito. Hacía apenas dos meses que había visto la luz un colosal In utero, que no tuvo obviamente la repercusión en ventas del Nevermind (24,6 millones de discos) –entre medias y a rebufo del éxito se había puesto en circulación el Incesticide-, pero Cobain era algo más que un músico. Prueba de ello es este trabajo, que incorpora grandes canciones de los de Abeerden, en Washington (aunque todos digamos aquello de que procedían de Seattle), pero también versiones insuperables. Entre ellas, ésta de David Bowie. Pero también de los Meat Puppets (Oh Me, Plateau y Lake of fire), Leadbelly (Where did you sleep last night? -ojo, canción de 1940-) y The Vaselines  (Jesus doesn’t want me for a sunbean).

interior disco nirvana unplugged

Concierto histórico

Aquel 18 de noviembre, en los Estudios Sony de Nueva York, tuvo lugar uno de los momentos históricos más relevantes del rock del último cuarto de siglo. De hecho, en apenas unos meses se cumplirán 25 años de aquella sesión en la que hubo demasiada intrahistoria. Y aún quedan cosas por conocer…

El show, obviamente se grabó para una posterior edición y emisión. Y resultó ser caviar tras el triste deceso del líder de la banda, que tiene lugar el 5 de abril de 1994. Hubo material desechado, entre ellos una versión del Scentless Apprentice (extraído del In Utero), que interpretó Dave Grohl, líder de Foo Fighters, ya sabéis.

Demasiados descartes

Pudo verse aquel día mucho chascarrillo entre un bromista Cobain y el público asistente. El rubio de la media melena y la chaqueta con pelotillas estaba de muy buen humor. Y se determinó no incluir otros temas que había tocado la banda. Entre ellos Serve the servants, In Bloom o el clásico Sweet home Alabama, de los Lynyrd Skynyrd.

De este álbum podría escribirse un libro, por la relevancia que tuvo por el curso de los acontecimientos, como también la logró una banda que se denominó la abanderada de la generación X. Otra bobada más con ánimos de catalogación al personal. Nirvana fue un grupo denostado tantas veces, pero extremadamente influyente, peculiar y heterogéneo (Cobain, Grohl y el gigante Krist Novoselic no tenían nada que ver entre sí). En este concierto, además, contaron nuevamente con Pat Smear, a la guitarra (también sigue en activo con los Foo Fighters).

Uno de los hechos que habría mejorado aún más un concierto único, que se nutre de esa incesante capacidad de renovación de la banda, es que Geffen también hubiera incorporado otros temazos como Smell like teen spiritRape me o Heart-shaped box.

Setlist del Unplugged

14,2 millones de álbumes vendidos

Geffen nadaba en la abundancia por su buen olfato, pero, como ya comentábamos hace unos días, las discográficas también se equivocan. Mucho. Pese a todo, el álbum obtuvo una cosecha nada desdeñable de 14,2 millones de ejemplares vendidos. Aún no había llegado la etapa de la copia privada y masiva del CD, y por supuesto ni se había planteado el streaming, aunque ahora algunos lo veamos como un sueño hecho realidad.

De modo que el disco quedó reducido a catorce canciones, cuando allí se había ideado grabar más temas.

Lo cierto es que la muerte de Kurt Cobain –podría gustarte más o menos su música- conmocionó a toda una generación. Fuera X, Y o Z. Una que apenas había oído hablar de aquel mítico club de los 27. Con esa edad se murió el rey del grunge. Un deceso que dio juego también a su entorno, que hizo de aquello un negocio. Ríos de tinta y en ocasiones bochornosos documentales han seguido manteniendo viva la llama de un Cobain que merecería más. Empezando por quererse a sí mismo. Al menos no vivió en sus carnes la leyenda de su resurrección o su irreal fallecimiento. Cosa que sí tienen en su haber megaestrellas como Jim Morrison o Elvis Presley.

Un estilo de vida

Fue un estilo de vida para mucha gente, con una estética concreta. Una manera de sentir diferente, que no dejaba de ser una evolución del rock más puro. Por mucho que a otros disgustara su eclosión, consolidación y triunfo. Su pervivencia.

interior del disco

Decir que este álbum nace de una colosal y fructífera estrategia de marketing no supone herir la sensibilidad de nadie. Fue así. Pero también hay que decir que ojalá el 1 por ciento de cuantas estrategias de marketing ve el mundo tuvieran la robustez de la música que desprende este disco.

«La carrera de Nirvana tuvo más relevancia por lo que supuso como cambio de paradigma en la gran industria del disco que por sus canciones, por mucho que cientos de bandas hayan imitado su obra (desde peores ángulos) por todos los confines del globo», asegura Carlos Pérez de Ziriza en su espectacular libro Indie & Rock Alternativo.

Bueno, todos podemos errar en nuestras apreciaciones, aunque el propio escritor reconozca que «son los temas de Nirvana los que han ejercido una influencia descomunal sobre generaciones posteriores». Basta con escuchar, In utero para determinar si el legado de esta banda merece la pena.

De ese otro disco, David Roberts, en sus Crónicas del Rock dijo que «era una obra de frágil belleza, voluntad indomable y genio inconfundible». Pues eso.

La canción

The man who sold the world (el hombre que vendió el mundo) es un tema original de otro monstruo de la composición. Un referente de artistas, músicos y actores. Tal cual. David Bowie ha sido mucho más que un tío con un ojo perjudicado y al que todos llamaban camaleón o el duque, creyendo que tenía cada órgano de visión de un color. Fue un genio al que sí le gustó vivir, al contrario que a Cobain.

Esta canción estaba incluida en el tercer disco del inglés y se publica inicialmente en Estados Unidos (noviembre, 1970). La lanza Mercury Records. Cinco meses después aparece en el Reino Unido. Esas cosas que pasaban hace unas décadas, como también le ocurrió a Lennon.

Portada de Bowie

El álbum (ya se sabe que Bowie valía para rotos y descosidos) está catalogado como hard rock y heavy metal. Se grabó en Haddon Hall, en una mansión eduardiana convertida en un bloque de pisos. Alguien la definió como “el cuarto de estar del Conde Drácula”.

Y tampoco fue sencillo…

The man who sold the world no llegó a ser sencillo en ese trabajo de Bowie. Ya lo hemos dicho alguna vez: ¿quién decide qué o qué no es single en los trabajos más rockeros? Sí se incorporó posteriormente como cara b de otro de los mayores éxitos de Bowie: Space Oddity (1972) y, tal vez su mejor canción (al menos para mí), Life on mars?” (1973).

La canción refleja aquellos momentos de dudas de personalidad en el también fallecido Bowie, pero constituye un encubierto mensaje a los jóvenes. El tema muestra la conversación imaginaria entre un hombre que se encuentra consigo mismo de viejo. Todos nos deberíamos preguntar cuándo dejamos atrás aquel momento en el que los días pasan lentos. Y llega esa otra etapa en que las horas echan a volar a gran velocidad. Insaciablemente. Según diversas fuentes, el que después sería «el hombre venido de otra parte», que arrasaría con su Ziggy Stardust, incorpora partes inspiradas en los poemas de Hugh Mearns. Concretamente en uno incluido en Antigonish, titulado The psychoed. Versa sobre un fantasma de Nueva Escocia, titulado Un pequeño hombre que no estaba allí.

Preguntado sobre esta canción en la Radio 1 de la BBC, en 1997, Bowie fue claro: «escribí lo que escribí, porque estaba en una búsqueda interior». El rey (hoy va de monarcas) del glam da un giro a su imagen en aquel inicio de los 70. Y, tras haberse mostrado «cerradamente heterosexual», inicia un cambio. Ese que le haría un emblema de muchas otras cosas, más allá de su incuestionable legado musical.

The man who sold the world, por ciento, acoge alegorías religiosas, más o menos creíbles y respetables.

Lo cierto es que Cobain y sus muchachos asumieron la estructura del tema. E hicieron una versión memorable. Algo que le ha hecho merecer un hueco en nuestro blog.

Sólo una curiosidad más: hasta la fecha se han grabado 117 Unplugged de la MTV. En diversas lenguas… Ninguno tan exitoso como el que hoy hemos traído a colación.

Hasta la próxima semana.

Tip the man who sold the world

FICHA

Grupo: Nirvana

Canción: The man who sold the world

Disco: MTV. Unplugged in New York

Disco originario: The man who sold the world

Letra y música: David Bowie

Grabación: 18 de noviembre de 1993, en los Estudios Sony de Nueva York (Estados Unidos)

Posición en el disco: 4

Duración: 4:20

Discográfica: Geffen Records

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