Entrevista a Joaquín Díaz, músico: «Lo bueno que tienen las modas es que cambian. No las vamos a soportar toda la vida, y entiendo que con el reguetón pasará igual»<span class="wtr-time-wrap block after-title"><span class="wtr-time-number">31</span> minutos de lectura</span>

Entrevista a Joaquín Díaz, músico: «Lo bueno que tienen las modas es que cambian. No las vamos a soportar toda la vida, y entiendo que con el reguetón pasará igual»31 minutos de lectura

«A los autores no nos reportan nada Spotify y todas esas plataformas que están vendiendo o regalando la música«

«El streaming democratiza, pero no tengo una idea totalmente positiva de ello porque la música grabada ha empeorado en calidad«

«Con la escucha online se han eliminado tonos agudos y graves, es decir, se ha empeorado la calidad del acceso a la música. Todo son tonos medios«

Te acercamos esta Entrevista a Joaquín Díaz, con la que inauguramos sección en nuestro blog.

Si Joaquín Díaz hubiera nacido en Estados Unidos, decenas de libros hablarían de su sabiduría, trabajo e influencia durante décadas. Si Joaquín Díaz fuera natural del Reino Unido, todos sus compatriotas lo conocerían. Pero, para honrar a los nuestros, Spain también is different. Y eso que, Joaquín Díaz, no puede quejarse. En su tierra, es querido y agasajado cada poco tiempo con diferentes distinciones. 

Urueña, donde vive Joaquín Díaz
Urueña, Villa del Libro

Nos mira tras unas minúsculos lentes y con una sonrisa como pasaporte permanente. Nos atiende en su biblioteca personal, donde escucha, atento, cada pregunta. Una persona que sabe escuchar, suele saber comunicar. En mitad de miles de volúmenes, nos da algo de reparo acercarnos a alguno de aquellos textos almacenados.

Entre millones de documentos, audiciones y charlas

Joaquín es un músico vocacional que ha buceado entre millones de documentos, audiciones y conversaciones. Sin duda, un gran conversador. Un tipo que mira la vida con ese poso que dan los años y la experiencia. La calma. Con la grandeza de quien sabe que ha hecho cosas útiles para los demás. Aunque muchos ni siquiera se imaginen la importancia del legado material e inmaterial que ha acumulado Joaquín Díaz. Nos recibe en el día más caluroso del año hasta ese momento, en la Casona de la Mayorazga, en Urueña. Allí se encuentra el Centro Etnográfico que alberga también la Fundación que lleva su nombre, y que se creó, justo ahora hace 25 años, bajo el impulso de la Diputación de Valladolid.

Joaquín, a las puertas de la Fundación

Conversamos, al fresco que dan las piedras, en este edificio del siglo XVIII, en el que no es necesario el aire acondicionado. Pese a la calima. Las paredes hacen su trabajo. La conversación fluye y el “ratito” previsto se prolonga por espacio de casi una hora y media.

No es para menos. 

80 discos publicados

En su mochila vital, Joaquín Díaz (1947) porta 80 discos, todos ellos grabados con esa imperiosa voz que, a pesar de los años, no flaquea. También ha escrito o coordinado más de medio centenar de libros. Las tradiciones culturales y musicales llevan siendo desde hace muchos años su vida, su desvelo. Pero también su alegría.

Como esos hombres sabios de otra época, Joaquín madruga mucho y deja un espacio del día a la escucha musical. Eso, si no tiene un compromiso como los simposios que allí organiza. Este año, por ejemplo, sobre Perspectivas de la música desde Leonardo da Vinci.

Sólo hablaremos de música

Le he advertido por teléfono: quiero que hablemos sólo de música. Y casi lo cumplimos. Todas estas reflexiones nos ha ofrecido Joaquín Díaz, que estrena la sección de entrevistas de Music And Rock. GRACIAS.

Como en otras ocasiones, te facilitamos un acceso a un audio. Es toda la discografía de Joaquín Díaz. Disfrútala mientras lees.

Amor por la música

  • ¿De dónde nace su amor por la música, Joaquín?
  • Mi primer contacto con la música no lo recuerdo. Mis padres me decían siempre que, de pequeño, tenía una gran afición por cantar. Algo que se fue acrecentando en aquellas escuchas de la radio -que era el único medio de comunicación al que accedíamos- o si me llevaban a un parque y había alguna orquesta actuando. Podríamos decir que, en mi caso, fui incorporando experiencias musicales al aprendizaje normal. Al venir de Zamora a Valladolid, en el colegio, participe en una escolanía como solista. A los 15 años empecé a tocar la guitarra (eso que todos los chavales de esa edad queríamos hacer), para después formar un grupo, conseguir actuaciones y demás. De manera que, con 17 o 18 años, marché a Madrid e intenté buscar lo que en una ciudad de provincias resultaba más difícil: Relacionarme con medios de comunicación y acceder a ese mundo de los recitales y musicales en directo. Y todo aquello me llevó al siguiente paso: grabar un disco.
Joaquín Díaz, en un momento de la entrevista

Discos tradicionales, pero vendibles

  • Pero usted tiene 80 discos en la mochila, que son muchísimos…
  • (Sonríe) Muchas de las cosas de la música que recogía, me parecían agradables para cantar y hacía arreglos musicales. El que tenga tantos discos se debe a la producción imparable de los primeros años, desde que en 1968 empiezo a trabajar para la discográfica Sonoplay (luego Movieplay). Con ella, grababa dos discos al año. Era una basta producción musical en el momento en el que estábamos. 
  • Y más aún sin ser usted una estrella del pop, el referente del momento.
  • Cierto. Si eras alguien que se dedicaba al pop, siempre buscaban la primavera o el verano para abordar los lanzamientos. Si no, podía programarse para las navidades, que eran las fechas en que se vendía más. En mi caso, nunca tuve ese interés comercial. Grabar discos se debía más un tema concreto: me interesara grabarlos, y la discográfica accedía. Y así los planificábamos. Pero, llegó un momento en que dos discos era demasiado aunque la casa lo aceptara. Y, lo curioso es que, sin embargo, había demanda; cada disco se vendía.

Producciones preferidas

  • Dentro de esa amplia producción, Joaquín, tendrá alguna niña de sus ojos
  • En realidad, tengo dos discos que, por haberse reeditado, siguen siendo muy especiales para mí. En primer lugar, Caja de Romances (con cinco discos, tras grabarlo entre 1972 y 1975, después salió en vinilo, luego en cassette y finalmente como CD acompañado con DVD). El lote se componía de cinco discos, entre los que se incorporaban actuaciones de televisión de los años 60. (Fue reeditada por Warner en 2012). El segundo, es un álbum de canciones infantiles. Cien temas que, en su día, ofrecían en todos los canales infantiles de la época, ya que siempre me pedían salir cantando para los niños. Un público, el infantil, siempre bien dispuesto para recibir esa información. (En este caso, la reedición, por la misma discográfica, tuvo lugar en 2014)

El mejor público musical es el infantil. Además, es el más agradecido y sincero

Joaquín Díaz, músico
  • Quizás, el mejor público…
  • Sin duda: el mejor público musical es el infantil. Además, es el más agradecido y sincero. En ese momento vital, ellos van tejiendo sus repertorios musicales. Lo que cada persona acumula en su memoria a lo largo del tiempo, se forma porque tenemos curiosidad por algunas de esas canciones que vamos recibiendo en la niñez. Es una época espléndida para imaginar, recrear cosas, recibir las novedades como si fuera una esponja. 
Recital, disco de Joaquín Díaz

En 1974, se plantó

  • Lleva años sin cantar en público… ¿Por qué?
  • Cuando llevaba diez años actuando, aunque haya quien acumule 50 o más sobre los escenarios, yo ya estaba cansado. Me gustaba el oficio de actuar, pero también comunicar, hablar del patrimonio recibido. Tanto, que me planteé si merecía la pena seguir en escena. Se cansa uno de todo. En 1974 tuve una crisis en la que me pregunté si debía seguir o no. Entendía que no todas las noches iba a estar de la misma manera a la hora de estar ante un público, el que fuera -en lo referente a comunicar o transmitir- y ya por entonces cabía el truco de fingir. Y ante esa alternativa, determiné que aquello no me gustaba. Me dediqué a otra cosa que sí me ha dado mucha satisfacción.

En el siglo pasado empieza la popularización de la música gracias a dos medios tan eficaces como el disco y la radio

Disco expuesto en la sede del Centro Etnográfico
Disco expuesto en la sede del Centro Etnográfico

El papel del disco y la radio

  • Usted ha seguido como poca gente la música popular (fue parte de ella). En los años 60 se empieza a hablar del pop, pero, en cierta manera… siempre ha habido música popular, ¿verdad?
  • La música popular empieza a estudiarse en el siglo XIX. El pueblo en sentido romántico eran una etnia, una comunidad cultural que tenía en común canciones que, según se decía en el romanticismo, se habían compuesto colectivamente. Eso era lo popular. También en el XX. En el siglo pasado empieza la popularización de la música gracias a dos medios tan eficaces como son el disco y de la radio. La radio era un medio difusor en el que era difícil controlar las audiencias en aquellos tiempos. Y que los discos resultaban algo personal que buscabas porque tenías afinidades. Eso influye decisivamente en la popularización de la música. De ahí viene que la música se reparta más por gustos que por edades. Los jóvenes de los pueblos eran jóvenes hasta que se casaban. No estaba tan definido el tema de la juventud. Y ese público, precisamente, está reclamando una atención especial, y buena parte de las empresas discográficas y de otras industrias ven a la juventud como un grupo cultural muy interesante, en el cual pueden ejercer una influencia, pero sobre todo hacer un negocio. En esa época empiezan a salir revistas sólo para jóvenes con informaciones muy especiales que sólo les interesa a ellos. Y, a partir de ahí, los públicos se van extinguiendo. Las personas mayores van más a lo clásico; otros se quedan en lo pop. El folclore en algunos momentos, despierta interés…

En los 60 y 70, el público joven reclama una atención especial, y es ahí cuando las discográficas y otras industrias ven a ese colectivo como un grupo cultural en el que influir, pero sobre todo con el que hacer negocio

Vuelo 605

La música importada en el Vuelo 605

  • Usted lo vivió en primera persona, pero, ¿la censura obraba de modo implacable ante la música? ¿No había manera de escuchar música exterior?
  • La capacidad de recibir música existía. Lo difícil era conseguir esos discos. Ángel Álvarez, piloto de Iberia, locutor en sus horas libres, pudo traer algunos de los discos más importantes del momento a partir de los viajes que hacía a Estados Unidos, que se emitían en Vuelo 605. Si él ponía esos discos y los comentaba, había que acudir a él. Era como Moisés mirando la tierra prometida. Surge, además, el interés por el viaje. No era sencillo, ni barato en España. Había que pensárselo. Pero la apertura real de los españoles hacia Europa y América empieza a mediados de los 60. El 68 es una fecha señalada. Es cierto que una especie de corte sí se produce en ese momento. Se registra una reacción como de asombro; estamos magnetizados por los acontecimientos sociales que se producen. Curiosamente, en mi caso, en aquel mayo grabé el primer disco con Movieplay.

Pete Seeger fue uno de los determinantes para que me dedicara totalmente al mundo de la tradición española

Joaquín Díaz, durante la entrevista

Su primer viaje a Estados Unidos

  • Precisamente usted realiza su primer viaje a Estados Unidos, por aquellos años y allí conocería a la persona que le daría el empujón definitivo para volcarse en la tradición.
  • Lo hice, a finales de 1967, gracias a la Fundación Fullbright, para los estudiantes más díscolos del panorama español (sonríe). Ese viaje lo realizaban ocho o diez jóvenes a los cuales la Embajada de Estados Unidos les ofrecía conocer el mundo cultural, sindical e industrial, entre otros, de aquel país. Estuvimos en Nueva York, Washington o Texas, pero aquello dependió del guía que teníamos. El caso es que fue el primer viaje, el primer fogonazo. Me gustó mucho, porque venía precedido de mi interés por la música folclórica y los primeros cantantes de los años 20 y 30 de Estados Unidos. De los pioneros, de cantautores, como Leadbelly Woody Guthrie… Eran casi héroes en mi época. Me abastecí de discos y, en 1968, tomé el primer contacto con Pete Seeger. Era un gran personaje de esos que había sabido armonizar lo musical con lo cultural, con lo social, y era capaz de transmitir muchas sensaciones. A partir de ahí tomé contacto con cantantes, músicos y productores de aquellos años. Al tiempo que ellos me daban cantidad de material y repertorio, yo les transmitía el cancionero español. Pete Seeger me advirtió que me podía dedicar a trabajar con las canciones propias, las escuchadas en mi familia. Fue uno de los determinantes para que me volcara totalmente con el mundo de la tradición española. 

El tema más recurrente en mis estudios es el de los ciegos en España. Han sido unos músicos circunstanciales, pero muy relacionados con el mundo de la comunicación. Pese a no tener vista, tenían una gran capacidad para transmitir en la calle

La virtud comunicativa de los ciegos

  • Se pasa la vida estudiando y catalogando. ¿Qué es lo más singular que ha detectado en tantos años de análisis, qué nos podría contar que nadie creería sobre alguna pieza o composición? Algo que le quite el sueño, en definitiva…
  • Bueno, me quitan el sueño otras cosas (sonríe), pero lo cierto es que muchas de las conclusiones a las que he llegado al estudiar un tema aparecen por la noche. Hay muchas cuestiones que me interesan. El asunto que más he tratado, el más recurrente, es el de los ciegos en España. Han sido unos músicos circunstanciales, pero muy relacionados con el mundo de la comunicación. Pese a no tener vista, desarrollaban una gran capacidad para transmitir en la calle, al público. Esos recursos utilizados por los ciegos, me han ayudado a entender por qué se producen esos procesos largos en que la tradición va permitiendo a la gente entregar o comunicar a otras generaciones lo que han recibido de las anteriores. El ejemplo de los ciegos siempre ha servido de apoyo para otra serie de cosas, que no tienen que ver con que el hecho de que un ciego mandara imprimir una copla y lo comerciara en un mercadillo.
Apartado sobre discos del Centro Etnográfico
Apartado sobre discos del Centro Etnográfico

Teatro e indumentaria popular

  • ¿Y más allá de la música?..
  • He hecho aproximaciones al mundo del teatro, a través de las dramatizaciones que se hacían en Semana Santa o las Navidades, que tenían más que ver con el mundo de la religión y las costumbres religiosas. Otro tema que me ha gustado siempre ha sido el de la indumentaria popular. Es algo que, cuando empecé, estaba en declive. Y el ver los materiales que vas a estudiar, que estén ya fijados y que vayan a evolucionar poco, siempre he reconocido que es bueno. Pero, en general, lo que ocurre es que en la música popular o tradicional, se produce un avance. Si no se acepta que todo evoluciona y que cada versión es un paso distinto en el paso de transmisión y aceptación de motivos musicales o textuales, estás perdido. Una de las características más interesantes de la tradición es su evolución.

Una de las características más interesantes de la tradición es su evolución

Los tiempos y los lugares cambian

  • La temática de los romances, que es uno de los temas que usted más ha estudiado, y la de los éxitos pop o rock, ¿es muy diferente?
  • Las temáticas generales son las que interesan al individuo según las edades en las que está. Eso no varía demasiado. El interés del ser humano por lo que le rodea es siempre el mismo y casi todas las cosas se refieren a sus relaciones, su manera de entender la naturaleza y cómo tomar de ella lo que le resulta útil. Todas esas cosas se manifestaban en la poesía popular de hace siglos y hoy en día. Lo que pasa es que los medios en que eso se desarrollaba, el medio rural o urbano, sí han cambiado mucho 

Ha llegado un momento en el que la música que se escucha en todos los medios es sólo para los jóvenes

Joaquín Díaz atiende a Music and Rock

Gustos musicales

  • La música, entiendo que como el lenguaje, evoluciona con las personas. Está usted de acuerdo con aquella afirmación que decía que cualquier tiempo pasado fue mucho mejor. ¿Nunca se dará la circunstancia de que a un padre le guste la misma música que a sus hijos?
  • En el mundo de la tradición, en el premodernismo, no estaban tan diferenciadas las épocas y los gustos musicales, de manera que un padre, un hijo y hasta un abuelo tenían los mismos gustos musicales. Hoy es más difícil. A pesar de esa especialización que se da en los 60 y 70, empieza a diluirse en los 80, los 90 y posteriores. Hoy estamos muy condicionados por lo que vemos en la televisión, y lo que se ofrece en ella es música, salvo en canales especializados, para jóvenes. Hay una franja de edad que añora lo que en su época concreta de juventud ha recibido como información. Esa gente que en los 80, las generaciones se iban acortando, y en los 90 duraban menos años, en el 2000 las generaciones en lugar de ser cada 20 años lo son cada cinco, y así sucesivamente. Ha llegado un momento en el que la música que se escucha en todos los medios es sólo para los jóvenes.

En el mundo de la tradición, en el premodernismo, no estaban tan diferenciadas las épocas y los gustos musicales, de manera que un padre, un hijo y hasta un abuelo tenían los mismos gustos musicales. Hoy es más difícil

Reguetón y rock and roll

  • Hay quien, a estas alturas, se atreve a arremeter contra los Beatles… pero, ¿qué opina usted de géneros (o lo que sean) como el reguetón?
  • Debo confesar que sólo compré un disco de los Beatles, Help. Lo acepté como una manifestación de lo que en esa época se llevaba, pero las modas nunca me han afectado ni me han alterado. Lo bueno que tienen las modas es que cambian, de manera que no las vamos a soportar toda la vida, y entiendo que con el reguetón pasará lo mismo. Y como las modas necesitan ser sustituidas para ser recomercializadas, seguro que dura lo que tenga que durar. Me preocuparía si viera que después de 50 años ocurre, como con el rock and roll… El rock and roll empezó siendo un fenómeno de protesta y hoy es una cosa muy aceptada. Recuerdo que Elvis Presley era el ejemplo de la juventud contestataria. Pero algunas de las primeras canciones las sacaba de su tierra natal, de músicos de su zona. Por ejemplo, Blue moon of Kentucky, era de Bill Monroe, un clásico de la música country. Todos tenemos una serie de influencias, de las que es difícil apartarnos.
Joaquín Díaz, en su biblioteca

Las modas instrumentales

  • Las listas de éxito parecen haber desechado los temas en los que aparece la guitarra. ¿Qué opina de este hecho?
  • Ha pasado siempre: en mi época era la guitarra lo que primaba. Entonces, el virtuosismo estaba vedado para quienes empezábamos. Con mucha afición y dedicación podías llegar a tocar bien, pero anteriormente el instrumento clásico había sido el piano. Mi madre era pianista y no quiso que estudiara piano, y prefirió que tocara la guitarra. Pertenece al mundo de las necesidades y de las modas. Se van creando esas circunstancias. Ahora en el mundo de la tradición, la gaita si la toca Carlos Nuñez, no tiene que ver con la gaita que tocaba alguno de los gaiteros famosos de otras épocas, que grababan para casas de discos que buscaban el mundo de lo regional. Nuñez hoy está internacionalizado. O un instrumento como la zanfona, que era rarísimo, y hoy hay virtuosos que están entre los mejores del mundo.

Músicos y amigos

  • ¿Colabora en su día a día con músicos de la altura de Carlos Núñez?
  • Lo hago esporádicamente. Creo que porque, al no ser un competidor, me tratan mejor. Si les pudiera quitar un concierto tal vez fuera de otra manera, pero todos con los que tengo relación, muchos de mi época y otros más jóvenes, en ocasiones vienen aquí y se interesan por temas que están estudiando, que preparan para algún repertorio nuevo. El tener una relación con ellos y charlar sobre muchas de las cosas que ya han sido una experiencia para mí, y para ellos empiezan a serlo, puede ser positivo para todos.

Música por internet

  • Usted ha dicho que no todo está en internet. Sin embargo las plataformas de streaming, como Spotify, nos permiten acceder a cualquier canción de casi cualquiera artista. ¿Cómo ve usted esta democratización de la música?
  • Es positivo. Verá: a mí siempre me decían, y me molestaba que tenía que haber una canción mejor. A los autores, Spotify y todas esas plataformas que están vendiendo o regalando la música, no nos aportan nada. En su momento fue un auténtico triunfo que se nos pagara el 10 por ciento de los ingresos del disco, cuando veníamos del 3 por ciento, pese a que nosotros prácticamente hacíamos todo en la producción. Siempre cobraba más el de la tienda, el que estaba intermediario o la casa de discos que lo producía. Efectivamente democratiza, pero no tengo una idea totalmente positiva porque la música grabada ha empeorado en calidad. Eso para alguien a quien le preocupa la calidad del sonido, poder escuchar frecuencias que no son frecuentes -valga la redundancia- ha hecho que al pretender meter en un soporte en el que quepa más información tanto, se han eliminado tonos agudos y graves, que hace que la escucha sea de menor calidad. Todo son tonos medios. Por otra parte, escuchar música al volumen que se escucha ahora, lo único que hace es perjudicar más que beneficiar.

La cocina de los números 1

  • Hay quien aún se pregunta por qué alguien llega al número 1 de una lista, y no otros grupos o solistas de mayor calidad… ¿Qué nos puede decir al respecto?
  • Cuando empecé a trabajar en Movieplay como directivo, tenía diferentes labores. Cuando venía alguna persona más insistente, me la pasaban a mí. En una ocasión, un señor aseguraba que tenía un sistema informático, a partir del cual se construían números 1. Cogía fragmentos de canciones populares. Lo primero que le dije fue: Yo puedo hacer un número 1 si invito a cenar marisco a ciertas personas, que son las que realmente lo construyen. No se hace por calidad, ni por una metodología científica, sino por la amistad de los medios de comunicación.

Más que canciones, lo que existen son momentos. Uno se enamora de una canción por el momento en el que la ha escuchado por primera vez

Joaquín Díaz, músico

Biopics musicales

  • Quienes llevan años siguiendo a grupos como Queen o a cantantes como Elton John critican a aquellos que se acercan a ellos por sus películas. ¿Qué opina?
  • Soy muy partidario de la fidelidad a un grupo o una persona, porque te satisface o gusta que lo que hace… Hay que disfrutar de esos gustos, e incluso hasta no razonarlos. Más que canciones, lo que existen son momentos. Uno se enamora de una canción por el momento en el que la ha escuchado por primera vez. Suele ser así. Que haya personas que se han acercado a esas canciones a través de un filtro -dado que interviene un director, un guionista…-, no es sólo la vida de ese grupo o de ese cantante, es que el director ha elegido ese ejemplo por algo que le interesa a ese director. Cuidado con el arreglista, les digo a muchos cantantes siempre. Porque él va a querer poner la firma, como el arquitecto. Y probablemente no tenga que ver con lo que has pensado. A veces no sienta bien, porque se gasta dinero en contratar a un arreglista y a veces machaca tus ideas y acaba con tu camino estético. El arreglista pone a veces más de lo que debe.

La gente de mi generación recuerda aquellas escuchas de Vuelo 605, con los discos que traía Ángel Álvarez de Estados Unidos. Era como Moisés mirando la tierra prometida

Explicación de Joaquín Díaz

Templos de la música

  • Hablando de Elton John, usted ha actuado en escenarios míticos, como por ejemplo en el Troubador de Los Ángeles… ¿Cómo fue tocar en ese templo de la música?
  • Era un club enorme de música folclórica en el momento en el que canté allí, aunque obviamente había también quien no cantaba música tradicional. Yo actué en una noche en la que en el cartel había otros cuatro músicos. Salvo si uno es una persona muy conocida que llena un programa, los que empezábamos en el Troubador o en el Ash Grove (donde también actuó), pasábamos algo más desapercibidos. Para mí fue una experiencia, me vino muy bien. Aprendí que una de las cosas que más influía con el público americano era si hablaban español o no. Tenías que mostrarte como un cantante raro, de un país extrañísimo, porque España no sonaba a nada en Estados Unidos. Si estabas ante un público de estudiantes de español, tenías que enseñar un testimonio patrimonial, y decirles que tu música era parte de la cultura española. Pero Estados Unidos es un país muy de espaldas al resto del mundo. Lo entendí muy pronto. Cuando uno quería ver lo que pasaba en el mundo, no podías ver la televisión americana. Veías lo que pasaba en cada estado, que era donde estaba el núcleo de su información.

Cuidado con el arreglista, les digo a muchos cantantes siempre. Porque él va a querer poner la firma, como el arquitecto. Y probablemente no tenga que ver con lo que has pensado

Cada estudioso, en su época

  • No sé qué le parece, pero hay grupos como Of Monsters and Men o The Lumineers que, pese a encontrarse en ámbitos próximos al folk comercial, se han hecho hueco en canales masivos…
  • El arte lo hace el artista y no el que marca las leyes que debe tener el arte. Si hay algo que atrae al artista con respecto a un tipo de música, todo eso es el mundo musical en el que ha desarrollado su sentido estético y a eso hay que añadir que es un creador. Busca forma de crear unos cánones dentro de lo que existía. Y a veces rompe unos cánones y va a otro nivel, en el que desarrolla su creatividad. Lo que se llamaba la fusión, son experimentos que se van haciendo, y a mí me parece bien. Son como los semitonos, hasta que llegan al tono, hay que esperar, o la suerte o los números 1, que también se hacen desde los despachos. Cuando yo empecé no había nadie que cantara romances. Se sabía cómo era, y que Menéndez Pidal había hecho grandes estudios. Pero estoy convencido de que, si Menéndez Pidal hubiera nacido 100 años después, hubiera hecho lo que yo, y hubiera utilizado el medio sonoro para difundir los romances. Yo siempre he sido partidario de que el artista desarrolle su actividad y luego sea capaz de comunicarlo eficazmente. Ese es el intríngulis de este mundo.

Estoy convencido de que, si Menéndez Pidal hubiera nacido 100 años después, hubiera hecho lo que yo, y hubiera utilizado el medio sonoro para difundir los romances

El intelectual Joaquín Díaz

La simplificación de la música

  • ¿Y qué música escucha Joaquín Díaz a día de hoy?
  • Escucho la radio al levantarme, en Radio Clásica de RNE. A diario, entre las 8 y las 10 de la noche, me pongo algún concierto de los que emiten en canales como Mezzo o alguno similar. Pero la música clásica es tan amplia, que no me gusta calificarla sólo así. Hay tantos periodos (Medieval, Renacimiento, Barroco…), que parece una equivocación. Hay a quien le gusta la música de Beethoven, pero no le interesa la de Da Vinci. A mí me gusta lo que me pongan, pero si no me atrae, inmediatamente lo quito y me voy a otra cosa. La música te capta porque estás predispuesto en un momento determinado a escucharla, y más un cierto tipo de música que otro. Es la selección, una de las características que daban como permanentes en el mundo de la tradición. Se pasan determinados materiales, pero la gente que lo recibe, hace una selección y elimina lo que no le gusta.

25 años de la Fundación Joaquín Díaz

  • La Fundación Joaquín Díaz cumple 25 años…
  • La realidad es que esta sede, en Urueña, arrancó unos años atrás como centro etnográfico, y siempre ha avanzado como tal desde una perspectiva antropológica. Pero, desde hace casi 50 años, yo he vivido muy preocupado por crear un lugar en el que se pudiera estudiar todo este material. (Joaquín Díaz legó sus colecciones de grabados de trajes, pliegos de cordel, su fonoteca e instrumentos). Nacía así un lugar abierto al estudio, un sitio en el que afrontar conocimientos transversales. La idea ha ido tomando forma, consolidado el lugar, la fundación y el centro. Toda persona que se acerca aquí o accede a nuestra web, sabe lo que puede encontrar. Subimos materiales, digitalizamos información y audios…

El espacio de la Fundación Joaquín Díaz en Wikipedia recibe ya 1,2 millones de visitantes al año

Logo de la Fundación Centro Etnográfico Joaquín Díaz
  • De hecho ustedes firmaron un convenio con Wikipedia para difundir el extenso legado que existe aquí.
  • Eso es. Tenemos datos realmente satisfactorios al respecto: nuestro espacio en Wikipedia recibe 1,2 millones de visitantes al año. Y los países desde donde se accede al mismo son muy diversos. Obviamente, desde países el mundo hispano. Entendemos que, para todos esos usuarios, hay bastante material que es de interés. Pero se da una circunstancia aparte: hay gente que accede con vistas a aprender o mejorar su conocimiento del español. De vez en cuando aparecen países lejanísimos y extrañísimos.

Simposios y actividades

  • ¿Dónde está el foco de la Fundación Joaquín Díaz actualmente? 
  • El futuro está en aumentar la cantidad de materiales que incluimos en la web, porque es un escaparate excelente, y hay que tenerlo bien preparado. En actividades presenciales, hacemos dos simposios al año y otras dos exposiciones, que casi siempre tienen relación con la música. Por ejemplo, un simposio sobre Da Vinci, como músico, creador y reinventor de formas musicales. En octubre, tendremos otro sobre el costumbrismo y la literatura. Es la fórmula que funciona bien. Seguimos recogiendo materiales de personas que tienen en su memoria muchas cosas que han almacenado, y a ello nos dedicamos con una atención especial.

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