Eric Clapton: La música que salvó al genio<span class="wtr-time-wrap block after-title"><span class="wtr-time-number">12</span> minutos de lectura</span>

Eric Clapton: La música que salvó al genio12 minutos de lectura

Neosounds lanza la autobiografía en español de mano lenta, el genio de la guitarra

El camino a la redención de un músico que supo salir a tiempo del esquema maldito del rock

Portada del libro Autobiografía, de Clapton
FICHA
Título: Autobiografía
Autores: Eric Clapton
Editorial: Neo Person
Colección: Neo Sounds
Número de páginas: 416
Características: 14,5×21 cm / rústica
Lanzamiento: Septiembre de 2019
Precio recomendado: 17,95 euros (aprox.)
ISBN: 978-84-158874-5-4

Eric Clapton ha sido, es y será mucho más que un músico. Es un superviviente. 

Music save my soul (la música salvó mi alma) podía ser, perfectamente, su lema vital porque, como él mismo apunta, la música, su guitarra… nunca le abandonaron. Le han acompañado siempre, y eso que mano lenta ha enfilado muchas (muchísimas) veces el abismo. Se empeñó en llevar galones en ese manido esquema clásico del rock (casi un estándar interpretativo) del sexo, drogas y rock and roll -y el blues, en su caso-.

Con una obsesión casi enfermiza: parecerse a uno de sus grandes referentes, aquel joven del que hablamos alguna vez en este blog, llamado Robert Johnson, que fue el gran precursor del blues. Si bien, sus destinos corrieron suertes diferentes. Pero no caminos dispares, dado que el músico británico haría un disco íntegro con covers del primero, uno de los primeros integrantes del Club de los 27.

Sin ningún género de dudas, Clapton se ha erigido, por méritos propios, en uno de los artistas más influyentes del siglo XX, autodeclarado embajador global del blues, pero también artífice de relevantes composiciones rock y pop.

Un ser eminentemente musical (en algunos momentos de su existencia ese fue el único enganche que tenía a la vida), que ha estado presente durante décadas en la escena musical británica y estadounidense, gracias a su condición indiscutible de genio de la guitarra. Y, también, un maestro de maestros.

El joven Clapton

Desde su infancia hasta su gran gira de 2007

Esta autobiografía de Eric Clapton (1945), que te recomendamos desde Music and Rock, publicada en la colección Neo Sounds, recorre la vida del artista desde su infancia, en Surrey -una pequeña localidad al sur de Inglaterra- hasta que finaliza su gira mundial de 2007.

Un ejercicio de introspección en el que abundan -no esperábamos menos- su camino hacia el exceso, las drogas y el alcohol que condicionaron una parte importante de su carrera musical.

La persona se desnuda -tal vez como parte de ese ejercicio de curación al que lleva sometiéndose desde hace más de tres décadas- y nos acerca sus filias y fobias, sus incontables escarceos amorosos (seguramente en el Reino Unido utilicen con él bromas similares a las que aquí tenemos con ese cantante español que reside en MiamiY lo sabes) y sus paseos hacia la oscuridad.

Sin olvidar su agotador trasiego -pese al estado en el que durante años transitó por la vida- que además de permitirle colaborar con los mejores músicos de las últimas décadas, le granjearon una fortuna que en algunos momentos llegó a dilapidar presa de sus adicciones o por suntuosos caprichos para emular al vecino.

Clapton y George Harrison

El vecino Harrison

Y es que, Eric Patrick Clapton tuvo entre otros vecinos, a un compañero de viaje casi paralelo durante años, el beatle George Harrison, con el que trabó una amistad muy especial, pese a que la esposa de éste (Pattie Boyd) acabaría también siendo un elemento clave en la vida de nuestro protagonista. Se convertiría en su primera esposa.

El libro narra pasajes únicos de dos tipos que si no fueran amigos podrían haber acabado realmente mal. Cuenta también, entre otras cosas, cómo el autor de Here comes the sun le pedía opinión prácticamente de todas las composiciones que realizaba. Un músico especial en todos los sentidos Harrison.

¿Qué vamos a encontrar?

Para empezar, algo que no es nuevo: la incidencia que tiene la infancia en la vida adulta de todos nosotros. Y en la de Eric Clapton, esto no podía ser menos.

Con los descubrimientos que hace conforme va creciendo, las preguntas incontestables para alguien de su edad, la proyección que tendrían en su edad adulta, y también la evolución de un joven muchacho de una pequeña localidad inglesa hacia la creatividad en sus diferentes variantes… Una coctelera artística andante.

Una circunstancia ésta que no le ha abandonado durante más de cinco décadas de producción musical que, igualmente, le ha llevado hacia otras facetas artísticas.

Clapton is God

Nos adentramos en la conformación de un mito en torno a la música de ese joven al que, en algún momento, y pese a su debilidad de carácter tantas veces latente, llegaron a considerar una deidad en su lugar de origen.

Clapton is God

En las calles de Londres podían leerse graffitis que rezaban Clapton is God (Clapton es Dios), mientras él seguía empeñado, en muchas ocasiones, en testar sus canciones de manera anónima, con nombres aleatorios para ver si sus temas tenían suficiente calidad. Pero aquello no funcionaba hasta que se corría la voz de que aquella música era del por entonces guitarrista pelirrojo… Clapton era, es y será una marca.

Su promiscuidad musical se resume muy bien en este texto, en el que nos vamos a poder acercar a sus primeros coletazos artísticos reseñables, con The Yardbirds. Una banda ésta que años más tarde habría podido ser considerado, perfectamente, un supergrupo, dado que en aquella primigenia formación estaban, nada menos, Jimmy Page, Jeff Beck y el propio Clapton.

Un experimento en el que se volvían medio locos tocando versiones de los grandes maestros del blues, como Muddy Waters o Elmore Jones. Veremos su singular relación con promotores y mánagers, o cómo al final de las páginas del libro nos da su visión sobre la industria discográfica… Curiosa pero totalmente comprensible, viniendo de él.

Cream, The Bluesbreakers y Blind Faith

Su productividad y meticulosidad, pese a vivir en la urna de diferentes drogas, es incuestionable.

Lo fue con Cream, otro importante aldabonazo en la carrera de Eric Clapton, de donde resultarían joyas como Sunshine of your love. Lo complicado de la convivencia en el grupo, la capacidad creativa, la música en definitiva… Todo ello es motivo de análisis por el propio artista en el libro.

Igualmente, podemos adentrarnos en sus incursiones en The Bluesbreakers. Aquella colaboración con John Mayall o en aquel -esta vez sí- supergrupo, que formaría junto a su excompañero en Cream Ginger Baker, Steve Winwood (Traffic) y Ric Grech, de Family. Con ellos creó Blind Faith y en aquel contexto se producen toda una serie de circunstancias perfectamente detalladas en el texto.

Con The Bluesbreakers

Derek and the Dominos y su visión musical

En la faceta estrictamente musical, este singular periodo en la vida del cantante, compositor y guitarrista que nos ocupa fue igualmente relevante.

De la etapa con Derek and the Dominos podemos recordar Layla, que versaba sobre la relación de Clapton con Pattie Boyd, pero también Bell Bottom Blues. Por dar dos pildoritas… Más muescas en el crecimiento musical de un genio.

Música y más música, en fin.

Pero también un camino hacia la redención que estuvo precedido por años de salvaje alcoholismo y drogadicción. El suyo propio, pero también aquel al que arrastró a algunas de sus parejas.

En esta autobiografía, llega a reconocer la fortuna que todas las semanas gastaba para poder costearse el consumo de estupefacientes. Y asegura que lo único bueno de todo aquello fue que no llegó a inyectarse nada. Básicamente, por el miedo irracional que tenía a las agujas desde niño.

Es lo que él llega a denominar Los años perdidos.

Derek and the Dominos

Hiperactividad musical

Pero el libro es rico en detalles sobre su producción musical, su visión de la música -excelsamente influenciada por el blues-, sus referentes (llega a afirmar que Ray Charles, con el que compartió la afición por las sustancias ilegales, ha sido el músico más grande) y hechos que fueron aconteciendo en su intensísima vida.

Hay mucho que rascar en este interesante libro… Sus colaboraciones con quienes eran sus mitos, sus idas y venidas, y predisposición casi a golpe de teléfono para colaborar con éste o con el otro.

De un día para otro podía estar tocando con Phil Collins o participando en grandes conciertos, como el Live Aid, aquel otro al que le invitó Pavarotti personalmente o el que se empeñó en organizar en homenaje a su amigo (y rival) George Harrison, un año después de la muerte de éste.

Sin olvidar aquel episodio que vivió casi in situ: la muerte en accidente de helicóptero del genial guitarrista Stevie Ray Vaughan, tras un espectáculo montado por el propio Eric Clapton. Una cita que tuvo lugar en el Alpine Valle Music Theatre de Wisconsin.

Lo que no dice Clapton en su autobiografía es que, durante unas horas y en las informaciones iniciales (para que ahora hablemos de fake news) se informó de que él estaba entre los cinco fallecidos, todos los tripulantes del medio aéreo. Era el verano de 1990.

Las etapas vitales de un tipo con más de siete vidas

Leyendo el libro extraerás la conclusión de que en el caso de Eric Clapton ha habido tres personas en una.

El Clapton niño y adolescente, con sus dramas familiares y una realidad concreta que le marcaría de por vida; el joven y el que accede a la mediana edad, con años en los que la nebulosa marcaba el paso; y el actual, residente en una etapa de paz, salvación y disfrute en las vivencias que arranca superados los 45. 

De la etapa intermedia, que es tal vez la más detallada en este libro, que en su edición en inglés vio la luz hace más de una década y ahora recupera Neo Sounds, hay detalles como las dos incursiones de Eric Clapton en el centro de rehabilitación Hazelden.

¿Recordáis lo que contamos sobre Rocketman, la película en torno a Elton John? El genial pianista también tuvo importantes problemas derivados de ciertos excesos…

Pero, volviendo a Clapton… Veremos en el libro sus diferentes recaídas, y su posterior empeño por evitar a otros el infierno que él atravesó, en particular en lo referido al alcohol.

El centro Crossroad en Antigua

Recordaremos sus aventuras para crear sus propio centro de desintoxicación en Antigua, en el Caribe: El Crossroad Center (tal vez como homenaje al cruce de caminos de Robert Johnson).

En su caminar vital destaca, sin duda, la pérdida de su hijo Conor -fruto de su relación con una modelo italiana- en Nueva York. Algo que marcaría su futuro y le permitiría componer su obra más popular (al menos comercialmente) en solitario, Tears in heaven. Esa canción que magistralmente plasmaría en su participación en el MTV Unplugged (1992).

Un hombre de familia

Para un tipo que fue de flor en flor durante años, sentar la cabeza y formar una familia no deja de ser algo más que sorprendente. Más aún si hemos leído la primera mitad de esta obra.

En el libro vemos ese proceso. Cómo en sus últimos años, al menos los previos a la edición inglesa de la obra, Clapton disfruta pescando y cazando y cómo vive con sus tres hijas y su segunda esposa, Melia, a caballo entre su mansión británica Hurtwood (protagonista destacada en el libro) y Columbus, en Ohio.

Es un completo y complejo ejercicio de introspección, bajada a la tierra y una cura de humildad sin paragón. La condición humana, en esencia.

Errores y aciertos. Genio y villano. Mito y miseria. Un asomarse al espejo retrovisor para reconocer que aquel dios es en realidad un tipo frágil, inseguro, pero que realmente tiene un don natural.

Ojalá que por muchos años.

Puntuación: 7,8

Edición inglesa de la Autobiografía

Créditos fotografías: 

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